La Federación griega de Fútbol está siendo criticada por varios frentes, con su reputación empañada por los juegos de poder para controlar el arbitraje y las apuestas deportivas, creando un clima propenso a la violencia y revelándose incapaz de erradicar la corrupción.
«Varios equipos luchan para influir en el fútbol griego», dice el presidente del Panathinaikos, Giannis Alafouzos. En una entrevista acordada a la AFP, denuncia «un mecanismo por el que la Federación puede ser controlada».