La estadía de Luis Suárez en Brasil fue más corta de lo esperado, pero aún así dejó huella: el delantero uruguayo guió al Gremio a la Copa Libertadores y al subcampeonato del Brasileirao en la temporada que regresó a la primera división.
La razón para salir antes de lo planeado es la misma que pone en suspenso el futuro de su carrera, en la antesala de cumplir 37 años: el punzante dolor en la rodilla derecha con el que se levanta «cada mañana».