Gustavo Adolfo Milla Bermúdez
Murió el día 29 de noviembre del 2023 el gran caudillo de la diplomacia Henry Kissinger un gran hombre que dejó un legado a la humanidad, que fue su sabia inteligencia y su fuerza pasional a la “Diplomcia”. Su espíritu de lucha en el afán de encontrar la paz entre hombres y naciones para vivir en completa armonía entre pueblos especialmente judíos y árabes-musulmanes y a sí mismo los que amamos a nuestros hijos y a nuestras familias debe ser el principio primordial para enarbolar la paz individual y la paz colectiva como piedra angular y el objetivo de encontrar la herramienta para limar asperezas y odios y, poder construir el camino del desarrollo social, económico y tecnológico.
Henry Kissinger fue la luz de la diplomacia para alcanzar la libertad y buscar el complemento de ella como ser la democracia donde el hombre pueda vivir en unión con diferentes razas y doctrinas religiosas en el orbe mundial sin sacrificar la libertad.
El expresidente de los Estados Unidos Richard M. Nixon nombró a Henry Kissinger secretario de Estado en 1973, fue un nombramiento muy apoteósico y oportuno en aquel entonces de la famosa guerra fría. Henry Kissinger fue el que nos legó con visión el fin supremo de lo que es la diplomacia para la convivencia entre hombres y pueblos de naciones hermanas, sin egoísmos y ataduras llenas de envidias que empañan las esperanzas de encontrar la paz y el desarrollo de los pueblos y naciones libres donde radica la sociedad universal.
La diplomacia es el horizonte para reconstruir el pasado doloroso como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Los dos más grandes exponentes de la diplomacia internacional con aureola de grandeza que ciñeron en sus frentes la corona de laureles, que hoy la historia recuerda y jamás los olvidaremos porque viven en nuestros corazones para siempre. ¡“Henry Kissinger y Winston Churchill”! Fueron los Caudillos de la diplomacia como piedra angular de la historia universal.
En la iconografía clásica la diplomacia está representada por una majestuosa mujer que ciñe su frente con una hoja de laurel, que pisa trofeos guerreros destrozados. En la diestra tiene una pluma y con la izquierda sujeta un papel desplegando en que se lee: “Mis poderosas armas son la persuasión, la sagacidad, la cautela y la sabiduría”.
El derecho diplomático es la rama del derecho internacional público que se ocupa de la representación exterior de los estados y de las negociaciones que dichas representaciones han de llevar a cabo. En el Código de Manú es considerado por algunos como el primer monumento jurídico en que habla correctamente de diplomacia. El general Anastasio Somoza tuvo como embajador al doctor Sevilla Sacasa en Washington, fue embajador por 36 años y era consultado por los presidentes de Estados Unidos y el que más le consultaba era Lindón B. Johnson porque era un diplomático con conocimiento de todos los sastras 63 y 68 inclusive se ocupaba de darle a los demás embajadores asesoramiento en derecho internacional diplomático. Dice, en el Código de Manú: “Elíjase por embajador al que tanga conocimiento de todos los sastras y sepa interpretar las señales, el semblante y los gestos; puro de costumbres, incorruptible, hábil y de familia ilustre. Se recomienda por sí nombrar Canciller que sea fable, puro, diestro, de buena memoria, práctico en lugares y tiempos y si es posible de bellas condiciones físicas que tenga presencia, intrépido y elocuente. Por ser el brazo derecho del presidente que es el que dirige la política diplomática exterior. La palabra diplomacia deriva del griego “diploma”, del verbo “diplom”.
El desarrollo de la diplomacia ha sido accidentado por la mala interpretación o falta de conocimiento del Canciller cuando llama a la embajadora a comparecer a la Cancillería y explique porque tiene que ingerir en política doméstica. Creo que el Canciller está equivocado, no es esa su función. Está fuera de lugar.
“La paz individual y colectiva debe ser nuestra filosofía para encontrar el amor y unificarnos en un solo haz de voluntades y conciencias llenas de propósitos. No nos hagamos poderosos siendo débiles. No pretendamos más de lo que somos. La diplomacia es el arma más poderosa que un “Misil”. Los grandes hombres se forjaron bajo el pabellón de la humildad.