Recuperar al Partido Liberal

Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza(*)

A menudo escucho en los medios y leo en los diarios a distinguidos analistas de la vida política nacional y que estudian el comportamiento de los que tienen el poder y les escucho diciendo lo importante que es una oposición articulada y el papel toral que juega en esta democracia nuestra un Partido Liberal fortalecido, de igual forma escucho y leo a otros decir, que está muriendo o que está muerto por sus equivocadas decisiones en el reciente pasado y en el presente, que nos hemos convertido en un partido bisagra, primero del PN y después de Libre; creo que esas afirmaciones ameritan una reflexión de un liberal que sí ha estado en todas las batallas partidarias y que ha luchado por su transformación.

Primero; decir, que al PL lo vienen matando casi desde su nacimiento hace 132 años, que en las diferentes crisis políticas nacionales, que no son pocas, razón por la cual hemos tenido 16 constituciones ya que cada caudillo que ha llegado, la ha querido interpretar y hacer a su antojo y a su medida como los que gobiernan hoy, decir que somos el padre de todos los partidos: el PN nació de una crisis de los Bonilla, los partidos pequeños se formaron con los resentidos y escapistas del PL y PN, Libre se formó de una escisión traidora generada por “Mel” Zelaya dentro del liberalismo y así sucesivamente y que, a pesar de todo eso y de grandes traiciones hechas al liberalismo todavía existimos y somos importantes.

Segundo; señalar que el PL ha sido tan noble que se convirtió por su nobleza en el juguete de algunos aspirantes a caudillos y a tiranos, de algunos nos deshicimos a tiempo, de otros no tanto, y ahí siguen queriendo jugar con la institución que los hizo lo poco o mucho que son, como si fuera parte de su peculio personal sin entender que su tiempo ya ha pasado, otros tránsfugas como “Mel” Zelaya solo se montaron en él para llegar al poder a satisfacer sus bastardos apetitos políticos, se convirtieron en su peor enemigo después que esa gloriosa institución los hizo personas y hasta les enseñó a articular palabras por la modestia de su intelecto, les dio glorias y honores, a cambio le dieron traición, desencuentro con el verdadero liberalismo, tilín tilín y la vergonzosa actitud de esperar como los perros, las migajas que desde hace 20 años se les caen de la mesa a los tiranos de turno en el poder.

Tercero; es cierto que el PL vive uno de sus momentos más críticos en su historia, que hemos llegado a un momento de quiebre, en el que hay que decidir quienes creemos en la democracia y estamos dispuestos a defenderla y quienes quieren seguir en las patas de las mesas de los que ostentan el poder, a esperar, si algo se le cae al aspirante a dictador, otros en su soberbia mayúscula no pueden ver ni entender que nadie es químicamente puro, solo Dios, y que para triunfar, a veces se ocupan aquellos que no nos caen bien, que no nos gustan como personas pero que también tienen votos, y el que se mete a política sin comprender que para ganar hay que sumar y multiplicar es mejor que no se meta.

El PL dicen sus estatutos es superior a todos y cada uno de sus miembros, eso significa que todos somos pasajeros, candidatos presidenciales, presidentes, expresidentes, miembros del Central Ejecutivo, alcaldes, diputados, consejos departamentales, consejos municipales, consejos locales, todos, absolutamente todos estamos de paso y no hay nadie más importante que otro porque en la democracia, vale igual el voto del más tufoso, el de que se echa alcohol en las manos después de saludar a la gente, como el de más humilde hondureño perdido allá en la campiña adorada de donde al final venimos todos, lo queramos o no aceptar, somos efímeros, el PL será eterno.

Cuarto; ha llegado el momento que los verdaderos liberales pronunciemos el verbo, levantemos la antorcha y que como decía mi padre “nos hagamos macanudos”, que comprendamos que si no cuidamos este partido y no lo defendemos a dos años de cumplir 20 de nuestra última gran victoria, traicionada por cierto por el tránsfuga mayor, estaremos siendo los testigos y culpables de la gran última aventura de esta institución política que le ha dado tanto a este país; ha llegado el momento de llamar las cosas por su nombre, de señalar a los traidores con nombre y apellido, aquellos que sin ambages dicen que van al CN a resolver los problemas de sus cafres y los personales y no, a representar a sus comunidades, pueblos y departamentos.

Quinto; en estos últimos días que han sido intensos escuché a dos personas que me hicieron reflexionar y que reafirmaron mis convicciones públicas y privada, a uno le escuché que no hay que dejarnos extorsionar más, porque el que extorsiona lo hace una y otra y otra vez, a otro, para mí un intelectual, Darío Banegas, le escuché señalar con claridad meridiana en un foro del PL promovido por personas muy capaces, “ que ya llegó el tiempo de dejar de ser niños o viejitos, que hay que ponernos los pantalones largos y que hay que entender que el pueblo hondureño nos hizo oposición, y que desde esa trinchera debemos construir nuestro regreso”, comparto con ambos su pensamiento porque yo siempre he estado en contra de las medianías, bien dice la Biblia que “hay que ser frío o caliente, porque a los tibios, Dios los expulsa de su boca”.

Ha llegado el momento no solo de defender al PL, algo más grande está en juego, nuestra Democracia y nuestras libertades públicas!

(*) Catedrático Universitario. Abogado y Notario. Político Liberal

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