La libertad un tesoro invaluable

Por: German Edgardo Leitzelar Hernández*

Muchas veces damos por descontado que la libertad es un tesoro de manera automática y que con la libertad está la felicidad de manera implícita y automática, pero si bien es un tesoro, es también una responsabilidad y para muchos un temor latente.

La libertad es un concepto profundo y que creemos parte de la experiencia humana, es un principio por el que se ha luchado arduamente y al que se le ha buscado, por el que se ha luchado y que la mayoría hemos defendido a lo largo de la historia. Este es un valor fundamental que influye en nuestra vida diaria, en nuestras decisiones y, que en última instancia marca nuestra identidad como personas. Sin embargo, la libertad no es solo un regalo; también es una responsabilidad que lleva consigo el peso de nuestras acciones y decisiones. Además, el miedo de perderla a veces se vuelve una constante en nuestra conciencia que además pesa por cuanto a veces creemos que ejercer nuestra libertad no tiene nunca consecuencias.

Ahora y si exploramos qué es en verdad la libertad, las responsabilidades que conlleva y por qué tememos perderla, podremos actuar preservando este valioso tesoro. La libertad es en esencia la capacidad de actuar y tomar decisiones sin restricciones o coerción propia o ajena. Es esa facultad de elegir cómo vivir nuestras vidas, creencias, qué buscamos y cómo expresar nuestras ideas y deseos, esta abarca una variedad de dimensiones, desde la libertad política, que va desde la participación en la toma de decisiones en una sociedad democrática, hasta la libertad personal que es aquella elección individual y de autodeterminación.

La libertad es un tesoro que permite florecer al individuo, da la capacidad de buscar la felicidad, perseguir objetivos y sueños, vivir de acuerdo con nuestros valores y creencias. Es base para la creatividad, innovación y progreso social. Sin la libertad, la vida sería el simple existir, donde mis decisiones las dictaría otro, y las aspiraciones limitadas por fuerzas externas.

Sin embargo, esta libertad no es gratuita. Junto con ella viene una responsabilidad significativa.

Ser libre implica tomar decisiones que impactan también en otros dentro de la sociedad en su conjunto. Libertad es decidir y asumir responsabilidades derivadas de eso. La responsabilidad que viene con la libertad se manifiesta en muchas áreas de la vida. Debemos ser conscientes de nuestras elecciones y cómo afectan nuestra vida y la de los que nos rodean.

En niveles políticos, la participación informada y activa es esencial para el buen funcionamiento de una democracia. Ser ciudadanos responsables significa no solo ejercer nuestros derechos, sino también cumplir con nuestras obligaciones cívicas, y saber que mis derechos parten de cumplir con un rol en la sociedad.

Esta responsabilidad se extiende al ámbito global, el mundo interconectado actual hace que acciones individuales tengan impactos significativos en temas globales como el cambio climático, la paz y la justicia. Ser conscientes de nuestras acciones y decisiones, teniendo en cuenta alcances y efectos a largo plazo.

El miedo a perder la libertad es un temor válido y necesario. La historia nos proporciona numerosos ejemplos de sociedades que han perdido sus libertades debido a extrema complacencia, indiferencia u opresión. La libertad no es un estado permanente ni automático; es un ideal frágil que debemos proteger y defender. No verlo así puede llevar a la pérdida de las libertades civiles a vigilancia masiva e incluso a imposición de regímenes autoritarios.

El miedo a perder la libertad también se relaciona con la amenaza del conformismo. Cuando el pensamiento crítico es limitado o reprimido, voces disidentes silenciadas y la diversidad de opiniones se reduce, se empobrece la sociedad y se inicia un camino a la injusticia y la opresión.

Preservar la libertad implica ejercerla y asegurar que nunca perdamos este valioso tesoro requiere: *Educación, estar informados y ser críticos, con discernimiento; *Accionar cívico; *Participación política en nuestra sociedad más allá del mero sufragio; *Promoción de los derechos humanos luchando contra cualquier forma de opresión, discriminación o violación de cualquier derecho fundamental; *Diálogo y tolerancia, actos esenciales para preservar la libertad, siempre dispuestos a escuchar a quienes tengan opiniones diferentes y buscar soluciones a través del entendimiento mutuo.

La libertad es un tesoro que debe ser valorado y protegido. Ser libres conlleva una responsabilidad significativa, nuestras decisiones impactan en nosotros mismos, en los demás y en la sociedad en su conjunto. El miedo a perder la libertad es un recordatorio de que debemos ser vigilantes y activos en su defensa. Exigiendo que se respeten y promocionen los valores expuestos previamente mencionados, podemos contribuir a la preservación o construcción de este valor fundamental y asegurarnos de que la libertad continúe siendo un pilar de nuestras vidas y sociedades.

“EJERCITAR LA LIBERTAD RESPONSABLEMENTE PARA NO PERDERLA”

*Abogado laboralista independiente.