Por José Rolando Sarmiento Rosales
Se habla de ´´Estados Fallidos´´ cuando países caen en el desorden, la violencia y el imperio del crimen organizado que alcanza a introducirse en los gobiernos, en actividades propias del sector privado empresarial y en las organizaciones políticas con sus contribuciones económicas para eventos electorales, y de allí a obtener impunidad para sus actividades delictivas, sea la evasión de impuestos, contrabando, participación en contrataciones de obras públicas con empresas constituidas con fondos provenientes del lavado de activos, con los famosos testaferros prestanombres, a quienes les favorecen con licitaciones amañadas para beneficiarlos.
Desde países importantes de Suramérica, pero también de México y América Central, en medios de comunicación como INFOBAE con base en Argentina, escriben conocidos analistas como Héctor Schamis, asegurando que: “es que sin seguridad no hay libertad, no hay democracia y no hay economía viable. Desaparece por completo la noción de ciudadanía. En muchos lugares de Argentina esa es la realidad, la violencia del narcotráfico en Rosario—por ejemplo, puerto de salida de la droga que baja desde Bolivia—ya es de años. Es más, se trata de una realidad extendida en toda la región y agregué: en América Latina” el crimen organizado es un ejército de ocupación. La ciudadanía está encarcelada, en sus propias casas. Los niños no están seguros en las escuelas. Las noches tienen toque de queda, espontáneamente observado por la población. Los adolescentes son presa de los carteles, empleados para traficar y clientes para consumir´´.
“Cuanto menor es el ingreso, mayor es la vulnerabilidad. El ejemplo más desgarrador es el de tantas madres humildes a las que el narcotráfico les robó sus hijos. Los pobres no acceden a seguridad privada y la policía es inefectiva, limitada frente a los criminales hasta en el armamento del que dispone. O bien es cómplice. El propio Estado está penetrado y capturado en buena parte de la región, sobre todo a nivel subnacional, en ciudades y provincias. Mencioné varios países, Ecuador entre ellos, donde la información de medios y las propias escenas que los ecuatorianos suben en redes son verdaderamente aterradoras. Lo que describen es un país ocupado, precisamente.
En Ecuador: el candidato presidencial Fernando Villavicencio fue asesinado a la salida de un acto de campaña en Quito. Aunque su muerte no tiene responsables confirmados. Antes periodista y asambleísta, Villavicencio concentró buena parte de su labor profesional, su agenda legislativa y su campaña presidencial en la lucha contra el narcotráfico. Una semana antes, había denunciado una serie de amenazas en su contra y su equipo de trabajo por parte de bandas criminales ligadas al narcotráfico. Concretamente, el Cártel de Sinaloa. No se ahorraba en palabras fuertes, denunciando a las organizaciones criminales por nombre y apellido. Ecuador no tiene carteles, había dicho, vienen de México: Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y ahora también la mafia albanesa.
Y recriminó al gobierno de México no hacer lo suficiente para combatir el narcotráfico—México es el país “progenitor de los carteles”, había afirmado en un video dos días antes de ser asesinado. El tiempo no pasa. En los años ochenta y noventa la referencia a Colombia era de “Estado fallido”, dada la magnitud del narcotráfico y su capacidad de capturar la política y el Estado, incluyendo el asesinato de candidatos. A partir de 2021, se comenzó a hablar de Haití como Estado fallido, no era la primera vez. Ello a raíz del asesinato del presidente Jovenel Moïse en su propia habitación, siendo su esposa, Martine Moïse, herida de gravedad.
Pues hoy toda la región es un Estado fallido, hay que decirlo. Ya sea en Rosario, en Ecuador, en largas extensiones de Perú y de América Central, en el México subnacional, y con creciente presencia del crimen organizado en la propia capital de la nación, o en Venezuela, donde gobierna una “organización narcoterrorista” según el Departamento de Justicia de Estados Unidos. América Latina toda es un Estado fallido. Pero cuidado con las “soluciones Bukele”. En El Salvador, la ocupación de las pandillas ha sido sustituida por la ocupación de la policía que arresta y sin proceso judicial encarcela personas sospechosas por el solo hecho de llevar tatuajes en su piel.
Durante la II Cumbre de la CELAC en La Habana, el 29 de enero de 2014, se proclamó a América Latina y el Caribe como “zona de paz”. No es tan solo una broma de mal gusto. Es la macabra sordidez de nuestras dictaduras y sus cómplices. América Latina es la región más violenta del planeta; lo era también en 2014´´. En nuestra Honduras son ya muchos los extraditados a Estados Unidos, por actividades delictivas relacionadas con el narcotráfico y reconocidos personajes acusados por el Ministerio Publico por el lavado de activos multimillonarios, enjuiciados y sus bienes incautados entregados a la OABI.