Héctor A. Martínez (Sociólogo)
El papel desempeñado por Javier Milei en las pasadas elecciones deja una serie de enseñanzas para quienes desean participar en la fragosidad de la política latinoamericana. He aquí algunas lecciones.
Lección 1: Prepárate para ser etiquetado por todo el mundo. Muchos periodistas e intelectuales suelen etiquetar forzadamente a los políticos emergentes como de “izquierdas” o de “derechas”; a veces como “centroderechistas” o “centroizquierdistas”. Esa manía reduccionista obedece al prurito de encajonarlo todo dentro de fórmulas sintéticas, que facilitan el discurso académico y periodístico. A Javier Milei lo encasillaron rápidamente dentro de la derecha ultraconservadora. The New York Times lo metió en el mismo saco con Bolsonaro y Donald Trump, mientras The Economist terminó de sellarlo como “Una amenaza para la democracia”. Por supuesto, todas esas son visiones liberales, pero en versión norteamericana.
Milei es un reformista liberal, y punto; la corriente poco importa. Ser liberal no es sinónimo de ser “de derechas”, ni un empresario voraz, o un conservador a ultranza. No todo capitalista, ni todo empresario es liberal; de hecho, a ciertos grupos empresariales no les conviene la libertad de mercados, sobre todo cuando gozan del proteccionismo estatal, o funcionan en ambientes oligopólicos. Tampoco es un conservador: el conservadurismo es una corriente filosófica que tiende a salvaguardar los valores tradicionales. El liberalismo, por el contrario, promueve y respeta la diversidad de todo tipo.
Es reformista porque promete “pasar la sierra” por las instituciones del Estado, lo que significa que el liberalismo, al contrario del socialismo, propende a reducir el tamaño de la burocracia por onerosa e inefectiva, y porque absorbe la mayor parte del presupuesto nacional. De ahí el déficit fiscal y la deuda extrema, que se justifican bajo la mampara de la “justicia social”.
Lección 2: No pongas todas tus cartas sobre la mesa. Milei ganó las PASO por novedoso, pero fue superado en las primarias, quizás por el temor popular; lo que me recuerda a Mario Vargas Llosa cuando perdió las elecciones del 90. Con un lenguaje extraño, el laureado escritor prometió llevar a cabo profundas reformas liberales frente a un electorado acostumbrado a escuchar las mismas ofertas acartonadas y vacías de los políticos tradicionales. Cuando prometió dolarizar la economía, a Milei le llovieron las pedradas, lanzadas desde el peronismo, y por un grupo de economistas prestigiosos que reaccionaron como fieras acorraladas.
Lección 3: Si vas a dar pelea, reta y vence a tus enemigos en foros. Aparece en TV y radio cada vez que puedas. Es exactamente lo que hace Milei todos los días. Eso solo es posible cuando manejas el lenguaje de las finanzas; lo demás es “pura paja” politiquera.
Lección 4: Despégate de los partidos y políticos rancios. Aparecer con los maculados de siempre, es evidenciar que vas a hacer las mismas cosas que mantienen a los pueblos en la ruina. Desde luego, todo el establishment irá tras de ti, y tratarán de bajarte de las escaleras que llevan al poder.
Lección 5: (Solo para periodistas, políticos y charlatanes de cafetín). Si vas a opinar de política, lee y estudia profusamente; analiza y compara entornos, valores, culturas y visiones de cada sociedad. No te dejes engañar por lo que escuchas o veas en TikTok. Aun así, no hay garantías de dominarlo todo, pero es un buen comienzo para comprender los fenómenos políticos. Y para no andar posteando “babosadas” en las redes.
Eso es todo por hoy.