YO vengo –escribe una buena amiga– de los simios valientes, “pero confieso que tengo miedo de estar en las manos de tanto… ¿para qué decir la palabra?; y del futuro que están labrando”. De eso sí tengo miedo. (Winston se fue en sticker con la siguiente leyenda: “El Tigre, no se dejen que se los coma”). “Ja, ja, ja –responde– que me coma”. Otra buena amiga: “Jeje… con su tribu se piensa mucho, pero ¡cómo se goza!”. Un empresario de SPS: “Me gusta ese dicho… ¡Pero en guerra avisada… no podemos darle gusto al felinito!”. Una vieja amiga: “El sentido de humor es un privilegio de los inteligentes». “Es básico para instruir como lo estás haciendo en tus editoriales con Winston y el Sisimite”. “Personajes que ya tienen un campito en nuestros corazones”. “Haz ido, paso a paso, dando lecciones de vida real”.
Otro mensaje: “Ortega y Gasset en su libro Historia Como Sistema, nos dice: la «vida humana es una realidad extraña…” “La nota más trivial, pero a la vez la más importante de la vida humana, es que el hombre no tiene otro remedio que estar haciendo algo para sostenerse en la existencia”. “La vida nos es dada, puesto que no nos las damos a nosotros mismos, sino que nos encontramos en ella de pronto sin saber ¿cómo?” “De allí que, siempre pienso, debemos reinventarnos para seguir viviendo”. La amiga doctora: “Dice la inteligencia artificial: “El miedo del hombre hacia el futuro es un tema ampliamente explorado en la literatura y el pensamiento filosófico”. “Varios escritores y filósofos han reflexionado sobre este tema y han expresado diferentes puntos de vista al respecto. Algunos autores destacados que han abordado el miedo hacia el futuro son: 1. “H.P. Lovecraft: Lovecraft, conocido por su literatura de terror y ciencia ficción, exploró el temor del hombre hacia lo desconocido y lo incierto en sus escritos. Su obra, como «Necronomicon» y «En las Montañas de la Locura», refleja la inquietud y la angustia que el futuro puede despertar en la humanidad”. 2. “George Orwell: Orwell, en su famosa novela «1984», muestra un futuro distópico marcado por el control totalitario del Estado, generando un profundo temor en los personajes y en los lectores. La obra reflexiona sobre la pérdida de libertad y el miedo constante que puede surgir de un futuro opresivo”. 3. “Aldous Huxley: En su novela «Un Mundo Feliz»; Huxley presenta una sociedad futurista en la que el miedo hacia el futuro es eliminado gracias a la supresión de emociones y al control total de la vida de las personas. Aquí, Huxley explora cómo la renuncia a la libertad puede ser un mecanismo de defensa ante el miedo hacia lo desconocido”. 4. “Friedrich Nietzsche: En su obra filosófica, Nietzsche reflexionó sobre el miedo hacia el futuro y sugirió que, en lugar de temer al porvenir, el hombre debería asumir su existencia con valentía y responsabilidad. Según Nietzsche, la afirmación de la vida y la voluntad de poder son fundamentales para superar el miedo y enfrentar adecuadamente el futuro”. “¿Preocupante no?”.
“Interesante las ponencias del científico norteamericano –escribe otro amigo– si por la naturaleza estrictamente humana nos alejábamos del peligro, en este caso, del tigre, no fue corriendo en línea recta por una sabana sino más bien no saliendo al escuchar sus gruñidos o poniéndonos en un lugar seguro fuera del alcance de él”. “El razonamiento, o el uso de la razón y el instinto de preservación impulsó a nuestros antepasados a esquivar las fieras”. “Pero cuidado, el uso excesivo de la razón también es un peligro”. “¿Qué pasa si un perro cae por error a una piscina?”. “Su instinto lo hará nadar hacia la orilla, aunque nadie le haya enseñado a hacerlo”. “Pero si una persona, que no sepa nadar, se encuentra en medio de una poza profunda, empezará a pensar y a racionalizar su situación y quizá no salga bien librado”. (A mí –entra el Sisimite– que no me metan al agua, incluso cuando cae tormenta, los rayos los veo y los truenos los escucho, metidito en la cueva. -Pues yo, por instinto, sí sé nadar –interviene Winston– y supe que sabía, cuando chiquito me mandaron al instituto a aprender. El entrenador me zampó a una piscina y salí campante, nadando a la otra orilla. Pero mi compañero bulldog, apenas podía flotar y lo tenían que ir empujando hacia arriba para que se mantuviese a flote. -¿Y qué más –repregunta el Sisimite– aprendiste en el instituto? -Pues, siendo franco –contesta Winston– nada más. A mí me cuesta hacer caso. El entrenador pasó vergüenza cuando quiso mostrar lo que había aprendido y disimulado, agarraba para otro lado ignorando las instrucciones. Pero siempre me dieron el diploma –Pues –solloza el Sisimite– nada distinto a la educación en las escuelas y en los colegios. Nada enseñan y los alumnos nada aprenden. Y allí andan los cipotes con su cartón, que no les sirve de nada, porque no encuentran trabajo. -Pues yo –riposta Winston– sí tengo trabajo. Vigilo, y me toca venir a platicar con voz y llevar notas de la conversación para que la metan a los editoriales).