UN lector manda esta postalita: “Un lector promedio lee 40 páginas por hora; una persona promedio pasa 6 horas diarias viendo redes sociales. Si ese tiempo libre lo dedicara a los libros, podría leer un libro promedio diario; además tendríamos menos prejuicios, pocos chismes, mejor comprensión y los tontos serían tontos, no ‘influencers’”. Un amigo empresario de SPS: “Tuve la oportunidad de apreciar el ballet folclórico Ópalo”. “Creo que el 1 de septiembre en San Pedro Sula también, tal como relata la apreciable empresaria progresista”. “Coincido que ese «folk» (pueblo, saber popular) se debe practicar a diario y ejercer el derecho de bailarle a los “recovecos de la vida nacional”, con amor y ganas de Patria”. Un amigo abogado: “Este editorial me remonta a mis clases de moral y cívica los sábados por la mañana”. “Al enorme liderazgo que tuvimos durante y después del Mitch”. “A la inclinada después de esa gestión, solo en bajada”. “Pero también con la convicción que lo podemos superar si llenos de patriotismo luchamos por lo que nos merecemos como nación”.
Otra amiga abogada: “El fin de semana recién pasado, trataba de llegar a mi destino y me encontraba con las marchas estudiantiles, tras ellos antisociales lanzando piedras, bolitos y resistoleros molestando a los niños y a los padres de familia y me pregunto, ¿y la autoridad dónde está?”. “¿Debería cambiarse la manera en que se organiza el evento y brindar más seguridad?”. “Además, para qué me hago enredos, si a los tatas les encanta gastar en trajes, para que los cipotes hagan su desfile y guarden esas vivencias irrepetibles; al fin y al cabo, si esa semana alcanza para las tortillas ya es ganancia…”. “De estudiante, la verdad, no me gustaban esas marchas”. “Pero hoy por hoy, me encanta ver a mi nena (dentro de la escuela) bailando al ritmo de la banda y desfilando con sus compañeros”. “Compartiendo algún editorial, me preguntan ¿por qué leo en especial el de LA TRIBUNA?”. “Y les comentaba que es una costumbre adquirida en la niñez; al no saber leer corrido y nula comprensión lectora, mi papi me hacía leérselo, así mataba dos pájaros de un solo tiro, me enseñaba y se enteraba”. “En alusión a “Los Huecos”, ¿por qué no entenderán que si no se cambia lo que van a heredar los niños es un agujero negro?”. Un fundador del colectivo: “Tocar fondo, como país, va estar difícil que Winston lo pueda ver y menos el Sisimite que pasa en cuevas”. “No todo el país está tocando fondo, hay que desmembrar las instituciones en el fondo”. “Muchas, van en caída libre, faltas de políticas definidas y más importante sin orientación que inspire el trabajo patriótico, el sacrificio y el desprendimiento personal por el colectivo”. “Cuando el país toque fondo, ya estos editoriales y su colectivo estaremos también en el fondo sin poder expresarnos”.
Un amigo empresario: “Honor y privilegio que haya utilizado mi comentario en el editorial”. “Acá nunca habrá fondo pues somos especialistas haciendo hoyos para dizque encontrar dónde ya no hay, pues el fondo es el fondo por más que busquemos”. Otro amigo: “Mi esposa tiene un dicho: Los políticos siempre encuentran una solución”. “Puede ser en el piso, en el sótano, en los hoyos, en las hendiduras o en la cueva”. “Lastimosamente, cada vez que se baja de nivel, los daños colaterales son más grandes”. (¿Vos crees –entra el Sisimite– que los políticos siempre encuentren una solución? -Bueno sería –interviene Winston– que fuera una solución a los problemas. -Ay no, –interrumpe el Sisimite– no se te puede hacer una pregunta sin que contestés con ironía. -¿Y qué querés que te diga –reacciona Winston– si tratándose de muchos políticos no se sabe si lo que buscan sea satisfacer su interés o el interés general, o si lo que encuentran sea solución a su problema o solución al problema de los demás? -Bueno –solloza el Sisimite– entendido, sos sarcástico. Otra inquietud, ¿cómo se sabe cuándo se toca fondo? -Dos opciones –responde Winston– algo que escuché decir en algún lado: “La angustia te impide dormir; cuando toqués fondo, estarás listo para sanar”. O esta otra: “Tocar fondo quizás sea algo bueno, porque no queda de otras que subir”. ¿Crees, entonces –interrumpe el Sisimite– que mejor despanzurrarse de un solo para poder subir? -No he dicho eso –suspira Winston– ya que hay tantos que no quieren subir, porque subir cansa, requiere más esfuerzo; más bien a gusto con lo cómodo, con lo fácil, de ir cuesta abajo y seguir bajando hasta la tumba).