Trípoli (EFE). El ciclón Daniel, que atravesó el noreste de Libia, ha sido «un desastre que supera las capacidades de Libia» tras dejar al menos 6,872 muertos y más de 10,000 desaparecidos a su paso según las cifras provisionales, declaró este miércoles el jefe del Consejo Presidencial, Mohamed al Manfi.
En un discurso televisado, Al Manfi insistió en la urgencia de la ayuda internacional, que comenzó a llegar y aseguró que las autoridades estatales no escatimarán esfuerzos para asistir a los damnificados, especialmente en la ciudad de Derna, la más afectada.
«Hemos contactado con todos los actores y líderes del este de Libia para coordinar esfuerzos sobre el terreno», anunció el responsable, que pidió a la clase política no sacar rédito de esta catástrofe, que ha reforzado la solidaridad entre ciudadanos y el rechazo a las diferencias ideológicas.
Actualmente el poder ejecutivo está fragmentado en dos: el gobierno de Unidad Nacional (GNU) de Abdulhamid Dbeiba, basado en Trípoli (oeste) y reconocido por la comunidad internacional; y el Gobierno respaldado por el Parlamento y basado en Benghasi (este) de Osama Hammad. Las autoridades de ambas partes pidieron a la comunidad internacional apoyo al extranjero y decretaron tres días de luto nacional en todo el territorio.
En las imágenes difundidas en redes sociales se muestra el hospital de la localidad vecina de Shiha, donde varios cientos de cadáveres se amontonan en el patio exterior a falta de espacio en la morgue.
La falta de recursos ha obligado a los rescatistas y voluntarios a extraer a las víctimas de los escombros con utensilios domésticos y enterrarles en fosas comunes en el cementerio de Martouba, a una veintena de kilómetros de distancia.