Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
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DANLÍ, El Paraíso. La historia se escribe con letras. Es lo que hacemos en LA TRIBUNA en cada reportaje. Vivencias, emprendedores, historia, cultura, educación, personajes cuyas vidas han sobrepasado los 100 años dejando una estela luminosa de sus actos. Lo poco que se ha escrito sobre Danlí se encuentra en algunos folletos y relatos mal contados que distorsionan la historia. Pronto estará publicado el libro: Danlí: historia, cultura y trabajo, cuyo contenido arranca jirones de historia no revelados hasta hoy.
En honor a reconocidos personajes del ayer y el presente, con el auxilio del Libro “Danlí en el Recuerdo” escrito por el profesor Darío González (QDDG), haré un breve resumen de varios intelectuales que dejaron huella. Lamentablemente desconocidos por las presentes generaciones. En artículos varios publicados en el suplemento semanal REVISTA DOMINGO, hemos hecho referencia a algunos nombres y hombres importantes que le dieron lustre a la patria como eminentes profesionales, escritores y políticos.
A continuación, los perfiles de los nativos de Danlí: Carlos Gamero Moncada. Desde niño sintió vocación por la música. Manejó el solfeo con gran maestría y le arrancó melodiosas notas cual si fueran dulces trinos de un ruiseñor. Una de las primeras composiciones de inspiración fue el vals: Forjando la dicha, de exquisita melodía.

El pentagrama de Carlos Gamero Moncada multiplicó sus notas y desde entonces aparecen el Día de la Raza, otro vals de polifónicos acordes. La profesora Antonia Fuentes, fue una de las tantas musas que endulzaron el corazón del artista, el sentimiento de profundo amor que le dispensó, impulsó al músico a corresponderle con una ofrenda musical: “Fuentes de amor”. Otras composiciones fueron la Marcha de Los Vencedores, La fuerza del derecho, los Reclutas y marcha de Ibacano. En 1954, el espíritu excelso de Carlos Gamero Moncada partió a la eternidad. La pregunta es: ¿Quién guardó su música?
Doctor Manuel Gamero Idiáquez. Hijo predilecto de la ciudad de Danlí. Fue iniciador de los trabajos sanitarios en esta ciudad. Su preparación médica lo llevó a hacer importantes estudios sobre en Vitíligo o Cativí, lanzando la hipótesis que la enfermedad era originada por un parásito. Años más tarde, fue comprobado el origen del parasitario del vitíligo, por el médico colombiano Monroy y Flores. Como estudiante de medicina, observó ejemplar conducta durante la epidemia del cólera que azotó a Guatemala en 1887 y, fue discípulo del doctor José Luna de la Facultad de Medicina, de París.

Gamero ejerció su humanitaria profesión gratuitamente y sirvió a su patria como ministro en tiempos del general Domingo Vásquez, y después diputado presidente del Congreso Nacional. En materia religiosa deísta y, en política conservador. En 1898, el doctor Gamero sufrió un ataque de apoplejía. Fallecido en 1903. La municipalidad de Danlí de 1911 acordó colocar un busto junto con el doctor Lazo Ordaz. Nunca se cumplió el acuerdo. Mucho que escribir sobre este gran danlidense.
Ángel Sevilla Ramírez, nació en Danlí en 1861. Fueron sus padres Pedro Sevilla Alvarado y Josefa Ramírez. Desde muy temprana edad se inclinó por la lectura selecta, obteniendo profundos y variados conocimientos en diferentes ramas del saber humano, siendo un autodidacta consumado. Como agricultor y ganadero se perfiló como uno de los más prósperos de la zona, convirtiéndose en el principal exportador de ganado vacuno hacia los mercados de Guatemala y Cuba. En la vida pública fue administrador de Rentas, cargo que desempeñó con probidad y decencia.
Fue alcalde municipal en diferentes periodos y en varias ocasiones fue electo diputado por este departamento, ostentando la presidencia del Poder Legislativo en 1924. En el periodo presidencial del Dr. Vicente Mejía Colindres, ocupó la cartera de Gobernación y Justicia, dejando una estela luminosa de acrisolada honradez. Falleció en su ciudad natal el 30 de agosto de 1946.

Francisco Valle Cárcamo, ocupa un lugar aparte en la historia de los grandes hombres. Es poco conocido en los círculos literarios. Se dice que siendo niño entre 8 y 10 aprendió el griego y el latín. A los 10 años leía la Biblia y obras clásicas en los idiomas griego y latín. Después llegó a dominar el inglés, portugués, alemán, francés y el italiano. El escritor e historiador Luis Hernán Sevilla en Antología de Poetas Danlidenses, escribió un breve párrafo del pensamiento de Francisco Valle Cárcamo: “Cuando yo sea hombre voy a pintar cosas bonitas, a tocar instrumentos y dar sonidos dulces”. Fue toda su vida un abanderado de la libertad. Fue un liberal genuino, y por sus ideas conoció los barrotes penitenciarios. Es hora de rescatar su obra literaria.
Ricardo Antonio Gamero, indudablemente un caballero, culto, esposo ejemplar, padre responsable, ciudadano virtuoso con ese matiz de honradez y dignidad propia de hombres bien nacidos. Mucho que decir; mucho que escribir y para quien escribe este reportaje, muy poco pensamiento para describir a plenitud su esencia. Nació en esta ciudad el 13 de julio d 1942. Hijo de don Raúl David Sevilla y Celina Gamero. Casado con Marianela Rodas Gamero, dos hijos, Marta Elena y David Ricardo.

Hizo sus estudios superiores en la Universidad de Mississippi Starville, obteniendo el título de Ingeniero Agrónomo Zootecnista y licenciado en Ciencias Políticas en 1966. Su hoja de servicio innumerable a instituciones benéficas, cívicas y culturales. Fue presidente fundador del Club Rotario. En el periodo de 1988-1994 fungió como primer vicepresidente de la Cruz Roja Hondureña. Su vida masónica, supo cumplir con los preceptos y normas que señalan la escuadra y el compás ostentando el grado de Venerable Maestro Grado 33.
Zenobia Rodas de León Gómez, maestra distinguida en el campo de la docencia en Educación Media. Ha ocupado importantes cargos en Secretaría de Educación Pública. Capacitadora de maestros de Educación Primaria en zonas urbanas y rurales. Planificadora de programas y proyectos. Con una intensa curricular, ocupó el Cargo de Ministra de Educación en la administración de Carlos Roberto Reina (1994-1998). Durante su gestión fue fundado en 1995 el Centro Técnico Vocacional Pedro Nufio. Otro de los grandes fue Manuel de Adalid y Gamero.