Hoy se conmemora el Día del Niño, por lo que desde Diario La Tribuna honramos al futuro de Honduras, conformado por esos seres que desde hoy se preparan para enfrentar los retos del devenir del tiempo.
En esta edición queremos resaltar la tenacidad y disciplina de un niño, un apasionado de la robótica esa compleja rama de la tecnología, considerada una ciencia que aglutina varias disciplinas de la tecnología con el objetivo de diseñar máquinas programadas para realizar tareas de forma automática o para simular el comportamiento humano o animal.
Se trata de Diego Garmendia Ponce, quien descubrió su pasión desde muy pequeño cuando fue a visitar una exhibición de robótica, lo que literalmente “lo enganchó” con esa pasión.
La pasión de nuestro entrevistado es una compleja rama de la ingeniería mecánica, de la electrónica y de las ciencias de la computación, que unidas llegan al diseño, construcción y operación de los robots.

Para Diego Garmendia Ponce, de trece años y estudiante del octavo grado del Liceo Franco Hondureño, esta inclinación surgió hace algunos años, por lo que recibe clases de esta novedosa ciencia en Stem Center, entidad encaminada a desarrollar en niños de cuatro años en adelante preferencia por la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Fue en el seno de su hogar en donde Diego recibió el apoyo necesario de sus padres Edgar Garmendia, Ingeniero Electricista y July Ponce, quienes lo animaron a comenzar sus clases de esta disciplina aún en ciernes en Honduras.
Sus materias favoritas son las matemáticas y obviamente la tecnología, sin embargo desea ser piloto cuando sea grande, sueño que seguramente cristalizará.

El comienzo de todo
Recuerda que “desde pequeño siempre me gustaron los legos y un día mi papá me llevó a una exhibición de robótica y ahí vi legos y me enganchó”.
… Pero ¿qué es lo que le llama la atención de estos artefactos que ya en muchos países reemplazan a los humanos en tareas tediosas o peligrosas?
“Me parece muy interesante ver las piececitas y poder crear algo yo mismo, transformar las piezas en una máquina, programarla con la computadora y observar lo que es capaz de hacer me emociona”, expresa con mucha alegría.
El año pasado, participó en las Olimpiadas Nacionales de Robótica, presentando una innovadora máquina, con el potencial de ser un proyecto realizable, para trascender del prototipo y con una aplicación real y útil para las personas.

En esa ocasión el equipo de Diego ganó el primer lugar en la categoría en la que participaban y en segundo lugar de toda la competecia. “Fue una experiencia genial”, afirma con orgullo.
Cuando sea adulto, también quiere ser ingeniero informático o aeronáutico, para diseñar aviones, “la programación me puede ayudar mucho”.
Este jovencito es muy versátil ya que le gusta el arte y el piano, sin embargo se consiera un alumno normal, quien se decanta por la compleja robótica “eso es lo bonito de esto que solo se usa la lógica y creo que de eso todos tenemos un poco, es gratis”, concluye Diego Garmendia.