Olimpia no era favorito, pero siempre tiene como sobreponerse a los «malos» momentos y lo demostró en el Superclásico 272, al vencer sin objeción a un Motagua que aparentemente no cambia y juega lo mismo y es muy predecible.
«Sabíamos que el juego de ellos era de los pelotazos de Rougier a la peinada de un Auzmendi, o alguna jugada de Mejía por afuera. Creo que lo neutralizamos totalmente y nos llevamos la victoria a pesar de que nos apretaron durante los 25 primeros minutos», apuntó.