Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
Los hondureños estamos a favor de la democracia y apreciamos en todas sus dimensiones el valor político que tiene para poder transitar a una nueva etapa de desarrollo nacional. La integración nacional, a pesar de las posturas políticas marxistas que inducen un estadio social diferenciado políticamente y que promueve el Partido Libre, apoyados por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), necesitan de la unidad en la diversidad y la autodeterminación en la vida en comunidad. La tesis expuesta anteriormente que puede considerarse contradictoria, es propia para la socialización política postmoderna en la que estamos inmersos y ligados a la existencia de instituciones y de procedimientos democráticos.
La democracia así concebida es la forma de gobierno más conveniente para el régimen político que anhelemos establecer. Solo a través de la democracia, se hace posible que la sociedad hondureña esté en condiciones de controlar la complejidad social. A pesar de las críticas que le hacemos a su funcionalidad, esta forma de gobierno tiene en el sentido moral, un posicionamiento aceptable para bien de todos. No es fortuito que la misma familia autocrática, reconocida en la actual gobernanza que tenemos, acepten para sí mismos el sello de calidad democrática, ya sea por oportunismo político o por convicción.
Si los gobernantes actuales, es decir la familia Castro Zelaya, no ajustan los principios democráticos a la costumbre nacional como respectivo carácter popular, vamos a caer en un gobierno antidemocrático o dictadura política dura que va a propiciar el retroceso de los derechos civiles, ya en proceso, y la destrucción definitiva de la economía hondureña inevitablemente. Ese delirio de grandeza que demuestran los socialistas hondureños, contrasta con la ejecución de un plan inapropiado de desarrollo nacional que nos conduce a un Estado fallido que se autodestruye.
Hoy Honduras, no demuestra capacidad de producir una democracia apropiada para incorporarnos al postmodernismo tecnológico y el desarrollo económico incluyente, que nos coloque al nivel mundial, como un país consecuente y atractivo para lidiar con procesos de fortalecimiento de cadenas de valor, necesarios en la generación de ingresos y el desarrollo de estratos sociales con aceptables posicionamientos sociales.
Percibimos que la manera de gobernar de los socialistas en Honduras, ha puesto en peligro la posibilidad de fortalecer la débil democracia que hemos alcanzado con muchas dificultades sociales, políticas, económicas y culturales. El nepotismo corrupto que impera ha creado una crisis política que refleja el declive y el desmoramiento de la democracia liberal; lo cual hace que suenen, las campanas de alarma social, debido al desencanto político que afecta la esencialidad del mismo interés por una modernidad efectiva en nuestro desarrollo humano, material, espiritual y cultural.
Es un hecho el agotamiento de la forma de gobierno que tenemos. El desencanto político en la ciudadanía acompaña el quehacer de la política refundacional. En poco tiempo en la República de Honduras, la opinión publica descalifica la gobernanza “disque socialista democrática”. En Honduras ya vivimos con sentimientos de frustración, de disgusto y de insatisfacción. El desencanto nos conduce también a la amargura, el rencor y la ira.
En consecuencia, a partir de ese desencanto político que vivimos, se produce un discurso opositor hacia los propios políticos de libre que nos gobiernan, de lo cual, se pueden demostrar evidencias con ejemplos fáciles de demostrar. Los políticos que profesan la refundación se han transformado en topos del desencanto del Partido Libre. De tal forma que en el acontecer político hondureño el clamor popular, ya no es favorable al proyecto político refundacional y ha dejado de ser atractivo. Detrás de la pomposa refundación política que profesan los socialistas del Partido Libre, se oculta una estrategia política de desprogreso que conduce al retroceso de Honduras y amenaza el proceso electoral inminente que se a producir en noviembre de 2024, porque la única manera que tienen los socialistas para sostenerse en el poder de gobierno, es a través de un fraude electoral o de otra manera negativa, con violencia civil.