La multitudinaria marcha del sábado fue a favor de la gran familia hondureña, donde prevaleció el respeto, expresó el arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher Tatay.
Organizaciones religiosas católicas y evangélicas atendieron el llamado a marchar en apoyo a la iniciativa del grupo “Por Nuestros Hijos” para demandar a la Presidenta de la República, Xiomara Castro, que vete la Ley Educación Integral de Prevención al Embarazo Adolescente, porque consideran que lesiona el derecho de las familias de educación a los hijos conforme a los valores y promueve la ideología de género.
“A todos nos sorprendió y nos alegró la masiva asistencia de personas, familias, se vivía un ambiente muy familiar y, al mismo tiempo, felicitar a las parroquias que se movilizaron y a las muchas iglesias de nuestros hermanos evangélicos que asistieron. Les felicito porque conque buen ambiente, buena intención están marchando”, dijo el obispo a radio HRN.
Al mismo tiempo, hizo énfasis que la marcha fue convocada por la agrupación de padres y madres de familia a nivel nacional, de la Iglesia católica y las evangélicas, viendo el motivo de la convocatoria se identificaron con ello y asistieron y respondieron a ese llamado, “pero la organización es de los padres y madres de familia que quieren que se respete el derecho de padres y madres a educar a sus hijos conforme a sus principios y valores”, insistió.
Decenas de familias, adultos y niños, así como todo aquel que quiso sumarse al llamado de ellos, organizadores, participaron cinco cuidades del país: Danlí, Comayagua, La Ceiba, Catacamas, Gracias y Tegucigalpa.

MOVILIZACIÓN PACÍFICA
“En cierto modo lo fue, pero yo no sabría decir si hay precedentes de una movilización tan amplia, tan consensuada y pacífica, tan respetuosa, pero todo éxito hay que administrarlo con sabiduría y mucha humildad porque no se trata de que los organizadores han tenido éxito, sino que si los fines fueron alcanzados y los fines fuimos todos nosotros porque creemos que los fines son buenos, son buenos para las familias y son buenos para Honduras”, expresó el arzobispo.
Con relación a la demanda de que se vete la Ley Integral de Embarazos, el prelado recordó que los “especialistas hicieron un análisis en el cual se ven diversos puntos totalmente, extraños, muy contrarios a nuestra fe y costumbres y por eso se movilizaron. Estamos claros que ese era el punto principal de la convocatoria, la no ratificación de dicha ley y que en general, siempre la legislación vaya en concordancia de los principios y valores de las familias hondureñas”.
Ante la masiva presencia de hondureños, dijo que “nosotros asistimos por apoyar esta causa y es algo que en toda democracia es perfectamente normal y saludable”.
“Quiero resaltar que las familias asistentes para expresar su opinión o los que defienden sus derechos, no necesitaron romper nada, ni pintadas, ni ninguna palabra ofensiva contra nadie en ningún momento. Esta marcha ni fue convocada, ni se llevó a término en términos políticos, sino en términos humanos, en términos cristianos y de ambiente familiar”, enfatizó.
Al arzobispo de Tegucigalpa se le consultó si existe el peligro que los políticos infiltren la actividad, ya que con la masiva asistencia se ha fortalecido un movimiento que reclama el derecho de educar a los niños fuera del molde de la ideología de género, pero el obispo manifestó que “los organizadores deben estar atentos, yo diría que hasta este momento, no” hay infiltraciones políticas.
“De los asistentes que estaban en la marcha, con toda seguridad había personas que habían votado de manera diferente a los partidos, pero el voto que haya tenido cada quien bajo su preferencia política, no quita los principios y el amor que se tiene a la familia, al cuidado, a la educación integral saludable”, añadió.

EDUCACIÓN EN VALORES
Sobre la educación de las familias, el obispo aclaró que “no es que se está pidiendo que a los niños y niñas no se les eduque en los temas de afectividad y sexualidad. Hay que educar de manera integral, pero, al mismo tiempo, conforme a los procesos y las edades y siempre guardando el respeto a lo que las propias familias sienten y la fe”.
“Yo diría que la marcha de ayer fue una marcha de las familias a favor de la gran familia hondureña”, afirmó.
Fue una multitud que muy pocas veces se congrega pudiera caminar de forma tan alegre, cordial, sabiendo que los que estamos allí pertenecemos a iglesias distintas, pero con ese respeto sintiéndonos hermanos, sostuvo.
“Un buen ejemplo de cómo conviene que nos manejemos, pareciera que cualquier problema hay que resolverlo de forma agresiva y violenta. Uno de los mensajes que se transmitió es que el ser humano creado por Dios tiene la capacidad, el derecho y la obligación de dialogar entre sí y caminar juntos en busca de la verdad. Si alguien cree que solo la confrontación es la forma, ayer, las familias que caminaron expresaron que hay otros modos de buscar juntos la verdad y el bien común”, precisó.
El obispo aconsejó que la vida social no debe manejarse “en clave de confrontación, de violencia o de ofensa, sino que estamos llamados a la gran fraternidad universal. Si somos hijos de Dios, sabemos que hay valores más grandes para caminar juntos buscando el bien común, el bien de todos, no se trata de decir que aquel tiene que estar mal para que yo esté bien, sino, que el bien es para todo, el bienestar y el progreso si no, no es bien”.