Por: Ángela Marieta Sosa*
Para comenzar apreciado lector, sepa usted que la igualdad como absoluta condición humana, no existe, físicamente ni los dedos de sus manos y pies son iguales, mucho menos como población que conformamos un Estado; consecuentemente lo natural, lo real es la desigualdad en el ser humano, cuyas circunstancias que le rodean están en permanente cambio.
Polarizar las sociedades bajo la premisa falsa de alcanzar la nunca lograda igualdad social, es una de las propuestas demagógicas más cínicas de la izquierda internacional instalada en los gobiernos de Latinoamérica a través de democracias débiles que bien utilizaron como instrumento para llegar al poder, y ahora todos estos países incluido Honduras, cumplen con el manual del populismo del siglo 21, con las características propias que a cada país corresponde.
Ahora bien, ¿si somos desiguales entonces, cómo podemos llegar a coexistir?, es claro, la desigualdad en democracia se convierte en un factor de protección de la persona, que lo impulsa a la autosuperación ejercida mediante la libertad individual en el marco del Estado de derecho; los países capitalistas de primer mundo se reconocen en sus desigualdades naturales y presentan a grandes vallas mejores oportunidades de vida y desarrollo para las personas desiguales, pero con acceso a oportunidades, sin necesidad de fomentar odio.
No se necesita odiar a quienes poseen más o menos que nosotros, no necesitamos cultivar ni la aporofobia ni la plutofobia, para salir de situaciones de extrema pobreza, lo que se necesita es trabajo, productividad, oportunidades, acceso a derechos básicos, y eso solo con voluntad para cambiar una realidad en democracia y cero corrupciones en el manejo de fondos públicos, ya lo dijo el presidente Bukele “Cuando el dinero no se roba ajusta…”.
Si el “imperialismo capitalista” fuese tan malo, tal y como lo quieren vender los actuales gobiernos formados por castas políticas, pregúntense: ¿por qué estos nuevos activistas de izquierda mandan a estudiar sus hijos a las grandes universidades de urbes capitalistas y no a Cuba o Venezuela? ¿contradictorio no? y no se trata de plantearles que los políticos de derecha no mienten, es solo que las tiranías socialistas ofrecen una igualdad que nunca cumplen y ellos saben que es imposible alcanzarla, paralelamente coartan la libertad individual, despojando a la gente de ese bien preciado que es el único camino a la autosuperación.
Personalmente me identifico absolutamente con la postura de Axel Kaiser, quien en su libro “La tiranía de la igualdad” plantea que hoy en día la creciente ideologización de la igualdad por buena parte de la izquierda en España y Latinoamérica lo ha convertido en la palabra más pronunciada en los discursos y declaraciones políticas de estos. Y además plantea: “Oímos decir continuamente que la desigualdad es inmoral por definición y que una sociedad igualitaria siempre será mejor que una sociedad desigual. Pero esto tiene trampa. El tan cacareado reclamo por la igualdad confunde a la gente porque en realidad es un reclamo de riqueza. Evidentemente todos quieren ser iguales, pero iguales al que tiene más, nadie quiere ser igual al que menos tiene”.
Y es ahí donde está la trampa izquierdista, porque hacen creer mediante apologías de odio y estigmatización de la oposición política, que sacarán de la pobreza a las grandes mayorías quitando a los que más tienen, para repartir “igualitariamente” a los menos desposeídos, lo cual en el tiempo se comprueba como una falsedad, pues la práctica es diferente, porque lejos de igualar a las mayorías al poder adquisitivo, ahuyentan la inversión extranjera, debilitan la empresa privada disminuyendo el acceso al empleo, siendo ellos los únicos que se vuelven potentados económicamente, sino vea el nivel de vida de gobernantes de izquierda venezolanos, cubanos, entre otros, mientras el pueblo utilizado como carne de cañón, solo tuvo el famoso “alegrón de pobre”, poniendo sus muertos como héroes y mártires, utilizados como banderas de lucha para victimizarse.
A quienes creen que Honduras necesita polarización, y solo buscan agudizar el conflicto social y generar caos o “conciencia política”, lo cierto es que no deben subestimar a la mayoría del pueblo hondureño, la conciencia política existe en la hondureñidad, esta humanidad ya despertó y saben perfectamente el atropello cívico, cultural y político del que están siendo sujetos. También saben que para mejorar Honduras solo se necesita cumplir con la Constitución de la República, enmarcarnos en una visión de país y cero corrupciones; no se necesita una tiranía socialista que ofrece una descarada demagogia sobre la igualdad.
*Especialista en derechos humanos.