Hombre ultima a su propio hermano en pleito por herencia

Como lo escrito en el libro bíblico del Génesis, ayer se repitió la historia de Caín y Abel, un hombre mató a su propio hermano tras sostener una acalorada discusión, en un sector de la aldea Cofradía, Francisco Morazán.

La víctima del pleito familiar fue identificada como Santos Omar Valeriano Baquedano (29), un comerciante ambulante que fue ultimado a balazos por su encolerizado hermano mayor, de nombre Fernando Valeriano Chirinos (36), de oficio mecánico.

El trágico deceso sucedió la noche del martes anterior, en una casa del barrio El Cerro, de esa localidad, ubicada en la periferia norte de la capital.

PELEA DE HERMANO

Con arreglos florales, los aldeanos de Cofradía, Distrito Central, daban sus muestras de pesar por lo acontecido a la familia de los dos hermanos.

Según versiones de demás familiares, Santos Omar Valeriano sumamente drogado llegó a su casa, donde se encontraba su hermano.

Supuestamente, por cuestiones de una herencia familiar, ambos parientes comenzaron a discutir acaloradamente.

Cegado por las drogas, Santos Omar, sacó un arma blanca, tipo machete, con el cual amenazó a muerte a Fernando Valeriano.

Cuando Fernando presintió que su pariente lo quería herir con el arma cortopunzante sacó una pistola de su cintura y disparó en varias ocasiones contra su hermano menor, matándolo en el acto.

CON RUMBO DESCONOCIDO

En esta angosta calleja el hechor remató a su víctima, disparándole en varias ocasiones hasta quitarle la vida.

Luego de matar a su hermano, el victimario se subió a un automóvil de su propiedad y huyó con rumbo desconocido para la Policía Nacional.

Atrás y en un estrecho callejón yacía inerte el cuerpo de Santos Omar Valeriano, presentando varias perforaciones de arma de fuego.

A unos metros de donde quedó el cadáver estaban tirados varios casquillos de arma automática y el machete que portaba el ahora occiso.

El cuerpo y el arma cortopunzante quedaron tirados frente a la casa donde residían los dos parientes, junto a otros miembros de la consternada familia.

Al sector donde acontecieron los hechos llegaron varios efectivos policiales, quienes se limitaron a acordonar el área, mientras llegaba personal forense para el levantamiento del cadáver.


Padre se conduele que perdió a dos hijos

Para don Cornelio Valeriano, tras la muerte de uno de sus vástagos a manos del otro, su familia ha quedado desarticulada.

Don Cornelio Valeriano, padre de la víctima y el victimario o de “Caín y Abel” hondureños, con su rostro sumamente compungido por la tragedia que embarga a su familia, al momento que velaba a su hijo Santos Omar, exclamaba tristemente que «lo voy andar en mi corazón como que esté vivo».

«Solo me quedan dos hijas ya, porque para mí ya murieron mis otros dos hijos hombres (victimario y víctima)», afirmó.

Al consultarle si perdonaba a su otro hijo por haber matado a su propio hermano, don Cornelio, comentó con su mirada perdida por la tristeza que «es muy difícil, porque cómo se ponen a creer que mató al hermano, eso no es justo para él, ni para nosotros”.

Sobre las causas del violento hecho, don Cornelio Valeriano, indicó que no podía creerlo que fue por problemas de herencia, porque «a todos les di su pedacito de tierra, y «hay más para todos», mientras señalaba el lugar donde uno de sus vástagos le quito la vida a otro de sus hijos.

“REMATÓ A SU HERMANO”

El cuerpo del joven será enterrado hoy, a las 9:00 de la mañana, en un cementerio de Cofradía, Francisco Morazán.

«De aquí lo mató hacia afuera, de aquí lo tiró (Fernando) hacia afuera y allí cayó el otro (Santos Omar)”, recordaba ayer frente al patio de su casa, mientras velaba a su hijo menor ultimado por su propio hermano.

«Después dio la vuelta aquí a rematarlo, cerquita lo remató», repetía sumamente indignado el acongojado padre, al recordar la tragedia que su propio hijo mató a otro de sus retoños.

«Creo que le dio como unos 12 disparos, con una pistola calibre 25 que él siempre portaba», añadió.

Recordó que su hijo muerto tomaba bebidas embriagantes. «Él bebía, pero se encerraba y no molestaba a nadie», indicó. (JGZ)

Los lugareños de Cofradía se mostraban sumamente consternados por lo acontecido a la familia Valeriano Baquedano.