¿EN SENTIDO CONTRARIO?

“BUENÍSIMO –escribe una abogada sobre el editorial insistiendo en el vergonzoso rezago educativo que sufre el país, sin que a nadie pareciera interesar buscar cómo salir de la principal causa del atraso– se tenía que decir y lo ha venido diciendo; pero estos son Shakiros (brutos, ciegos, sordo-mudos, necios, tontos y testarudos) al paso que vamos ni la cola de la cola alcanzamos”. “Un país con potencial, de gente aletargada, dormida…”. Otra lectora: “Me gustó mucho el cierre, concuerdo con Winston que es bueno andar feliz moviendo la cola, y no con la cola entre las patas”. (Se refiere a esta conversación: Un informe de UNESCO, UNICEF y CEPAL, coloca a Honduras en la cola de la cola de América Latina en el cumplimiento de los objetivos de educación del 2030. Cada vez que hablan de colas –interviene el Sisimite– no sé ¿por qué?, pero volteo a ver la tuya. – Pues si has reparado –riposta Winston– yo ando moviendo la mía como muestra de alegría. Lo triste es figurar en la cola de todo, o andar con la cola escondida, metida entre las patas). Otro lector opina: “Por lo que veo, vamos a tener que cortarnos la cola y vivir sin ella”.

Una doctora comenta: “Karl Menninger, psiquiatra famoso, decía: «Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad». “Así que –deduzco– tenemos y tendremos años de ignorancia y de incultura”. Una buena síntesis de lo planteado: “Lo más importante en el siglo XXI es cómo aprender constantemente nuevas cosas y reinventarse a través de la vida”. “Nuevo mantra”. ¿Winston es optimista? (Más allá de optimista –le responde Winston– equilibrado, y en prudente expectativa). La conversación de cierre de otro editorial: (Está bonito eso –interviene el Sisimite– de regresar al cultivo del jardín y de la mente. – Sí ocurrente –suspira Winston– yo, como no soy jardinero, más bien diría: “A la siembra de esperanzas y al cultivo de los jardines de la mente”). Aunque la plática continuó en otro editorial a raíz de la contribución de una lectora: “Sembrar esperanzas y cultivar mente y espíritu”. (Viste –interviene el Sisimite– te agregaron lo del espíritu. – Y cómo no voy a estar de acuerdo –responde Winston– si no hay cita más sublime que la del Redentor en su último suspiro: “Padre, en tus manos, encomiendo mi espíritu”). A lo anterior, el mensaje de una amiga. “A propósito de los jardines, Milan Kundera –el novelista checo-francés– que murió esta semana, dice: «Parece que existiera en el cerebro una región que podría denominarse memoria poética y que registra aquello que nos ha conmovido, que ha hecho hermosa nuestra vida». Otro lector: “De qué sirve el talento sino va acompañado de una brújula moral y ética. Pues sí, ¿de qué?”. “Y es que la inteligencia es una cualidad escasa, por donde quiera, en estos tiempos”.

Un lector de la costa norte: “Apelar a los buenos recuerdos nos nutre en momentos que estamos caídos. Al final se trata de ser felices de acuerdo a lo que decidamos hacer con nuestro corazón y en este pensamiento, que es parte de mi libro, lo comparo como si fuera una puerta: LA PUERTA”. “Del otro lado de la puerta está tu decisión, ¿cerrarla o abrirla?”. “Si decides cerrarla, hazlo fuertemente lanzándola contra el rencor, o hazlo suavemente anestesiando tu dolor”. “Si decides abrirla, hazlo enteramente para que entre el perdón, o ábrela poco a poco proporcionando amor”. “Cualquier decisión se trata de la puerta de tu corazón, al final; si la has cerrado asegúrate que quedó trancada contra el resentimiento y calmado tu malestar, y si la has abierto y en el proceso te has disculpado y ofrecido amor, entonces serás feliz”. (A propósito de los nombres de doble sentido, algunas frases: “No te tomes la vida en serio –interviene el Sisimite– porque no saldrás vivo de ella”. – “Si no quieres respuestas sarcásticas –responde Winston– no hagas preguntas tontas”. – “Antes pensaba que era indeciso –interrumpe Sisimite– ahora ya no estoy seguro”. – “La confusión es muy clara” –responde Winston–. “Vivir en las nubes no es malo –reflexiona el Sisimite– lo malo es tener que bajar”. – Es que “la comprensión –suspira Winston– es una calle de doble vía, y en sentido contrario”. – ¿Sabías –inquiere el Sisimite– que “el día que se ponga de moda la estupidez, los imbéciles no van a saber qué hacer con la fama?”. – Bueno –solloza Winston– a mí no me gusta ganar, me gusta que el otro pierda”).