TELA, Atlántida. Don Jorge Galindo Navarro cumplió 102 años en una completa soledad, en una casita que ya casi le cae encima, donde en un tiempo funcionaba un taller de carpintería, en el centro de esta ciudad, a menos de una cuadra de la terminal de autobuses Tela-La Ceiba.
Pese a su avanzada edad, 102 años, don Jorge se muestra lúcido, aún escucha bien y habla cuando se le hacen preguntas.
El anciano contó que solo un hijo llega a visitarlo regularmente, llamado Jaime, que debido a una enfermedad está en silla de ruedas, ya que nació con problemas en las piernas y eso le imposibilita caminar.
“Yo vivo solo en esta casa que ya se me cae”, lamentó, mientras permanecía en la silla de ruedas a la entrada de la vivienda.
“Las personas que pasan por aquí a veces me regalan dinero y con eso pago la comida que me traen los vecinos, aunque siempre me la regalan, en la mañana me traen el café con pan, gracias a los vecinos que están pendientes de mí”, destacó don Jorge.
Don Jorge Galindo pidió a las autoridades del gobierno central o municipal que le ayuden a reparar su casa, por estar a punto de caerle encima.
Añadió que hace muchos años en esta casa funcionaba un taller de carpintería, ya que “soy carpintero y ebanista, pero debido al paso de los años mis fuerzas fueron bajando y ya no podía trabajar”.
“También toqué marimba y cantaba en un grupo musical, recordó, bueno en mi juventud realicé varios trabajos hasta de ordeñador de vacas y la agricultura”.
Don Jorge Galindo permanece sentado todo el día en la entrada de su covacha y al caer la noche se encierra en su humilde cuarto y al día siguiente vuelve con la misma rutina en una tremenda soledad, “gracias a Dios que no padezco ninguna enfermedad”, se confortó en espera de la ayuda de personas de buen corazón e instituciones filantrópicas. (RL)

