El empresario hongkonés W. Wong todavía recuerda el día de 1972 en que escuchó por primera vez a los niños de su barrio alabar una figura que parecía legendaria: Bruce Lee.
Este consumado artista marcial, cuyas películas sembraron por todo el mundo el furor por el kung-fu, fue uno de los primeros asiáticos en convertirse en una estrella en Hollywood.