El arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher, reflexionó en su mensaje de la homilía para el XIV domingo del tiempo ordinario sobre el peligro de la soberbia y llamó a la humildad y sencillez.
“La soberbia y la doblez que la quiere esconder, son realmente nuestro peligro, ya que el pecador empedernido, no descansa por miedo a ser descubierto”, dijo el prelado, al agregar que siempre llega el momento en el que la misma falsedad ocupa el lugar de la verdad en la mente.
Advirtió que esta situación muchas veces lleva a las personas a practicar una doble vida, y manifestó que esto puede pasarnos a todos, sin excepción.
“Nadie estamos exentos de las insidias del príncipe de la mentira, que empieza por engañarnos a nosotros mismos, de forma que decimos una cosa, pero vivimos otra”, señaló.
Monseñor señaló que, por tanto, cuando tratamos de ocultarle a Dios quién somos, en verdad, a quién engañamos no es al Señor, sino a nosotros mismos, que nos negamos a recibir su medicina: “la humildad nos protege de nosotros mismos, la sencillez de los demás”.