Luis Enrique prometió un fútbol «ofensivo» con espectáculo al frente del Paris Saint-Germain y aceptó el reto de ganar la Liga de Campeones, aunque el club no le garantiza la continuidad de su estrella Kylian Mbappé.
El PSG presentó, entre una gran expectación, a quien el presidente, Nasser al Khelaifi, definió como «uno de los mejores entrenadores del mundo, no solo por lo que ha ganado, también por cómo juega al fútbol».