Gotas del Saber (100)

Juan Ramón Martínez

I
Porque Aycinena había incumplido la capitulación firmada al momento de rendirse ante las tropas de Morazán este, dictó la siguiente resolución: En la ciudad de Guatemala a los 20 días de mil ochocientos veinte y nueve. Vista la información sumaria, mandada a instruir con el objeto de averiguar la conducta que observó el jefe de las fuerzas enemigas que se hallaban en la plaza mayor de esta capital, el día 12 del corriente, después que esta se rindió a los ejércitos aliados por la capitulación celebrada en el mismo día; deduciéndose por el mérito de lo actuado que varios jefes y oficiales influyeron activamente, a vista de su general, para que los soldados se retirasen con sus armas a los pueblos de Los Altos; considerando que las disposiciones de los testigos intachables que han declarado, son confirmadas con el hecho de no haberse entregado más que cuatrocientos treinta y un fusil, en la plaza, como lo acreditan los estados del día 8 de este mes, advirtiendo también que esto lo hacen más indudable las actuales vejaciones que experimentan los que transitan los caminos de estas inmediaciones, en donde varias partidas de caballería e infantería se hallan asesinando y robando; estando al mismo tiempo demostrado la ocultación de armas por haberse encontrado al Jefe de Estado Mayor un número considerable de ellas después de reducidos a prisión los jefes que existían en esta plaza, sin haberse podido lograr antes a pesar de bando publicado el 13 del corriente; y observando, por último, que fueron inútiles las diferentes reconvenciones que con este objeto se hicieron a varios sujetos que tenían interés en que se cumpliese la capitulación, he tenido a bien decretar y decreto: 1. La Capitulación celebrada con los comisionados del Jefe Aycinena en concepto de Comandante de Armas de esta plaza, es en todas sus partes nula y de ningún valor y efecto. 2. Que en consecuencia se haga publicar y circular esta declaratoria para los efectos convenientes. Francisco Morazán”. (E. Martínez López, Biografía del General Francisco Morazán, 59)

II
El 28 de junio de 1825, se emitió del decreto de la Primera Asamblea Constituyente del Estado de Honduras, dividiendo el territorio en siete departamentos: Yoro, Gracias, Santa Bárbara, Comayagua, Tegucigalpa (hoy Francisco Morazán), Choluteca y Olancho. El departamento de Yoro se dividió en seis distritos: Yoro, Olanchito, Negrito, Sulaco, Trujillo y Tela. (Juan Ramón Fúnez H. Historia de San Jorge de Olanchito 1995, 41)

III
El 27 de mayo de 1830, por moción presentada por el diputado Santos Bardales, la Asamblea del Estado de Honduras, emitió el siguiente decreto: “1. Los clérigos seculares del Estado pueden contraer matrimonio libremente, lo mismo que todo ciudadano. Pase al Consejo. Dado en Tegucigalpa, a 27 de mayo de 1830. Francisco Márquez, D.P., Trinidad Estrada D. S. Hipólito Flores, D.S.”. Los tres diputados firmantes eran curas. El último fue, posteriormente Obispo de Comayagua, aunque como escribe Cáceres Lara, “los dos últimos adversaron formalmente la iniciativa de ley del diputado Santos Bardales y al momento de la votación salvaron sus votos”.

IV
“El 13 de abril de 1897 aparecieron simultáneamente grupos revolucionarios que asaltaron y tomaron el cuartel de La Laguna de Puerto Cortés, la ciudad de La Esperanzas y localidades del departamento de La Paz, proclamando como jefe al doctor Enrique Soto, quien estimulaba tales actos desde la ciudad de Nueva Orleans a donde se había trasladado desde la ciudad de San Salvador, que era el punto de su residencia. Ante el ataque de los rebeldes, el administrador de Aduana de Puerto Cortés don Juan E. Paredes y algunas otras autoridades, huyeron a Guatemala, de donde comunicaron las nuevas al Presidente (Policarpo) Bonilla. Los atacantes proclamaron Presidente Provisional al doctor Enrique Soto, primo hermano del doctor Marco Aurelio Soto y residente en la ciudad de San Salvador, donde era dueño de cuantiosa fortuna. Aludiendo a sus condiciones de profesional mediocre, la Unión periódico oficialista, decía que antes de su aventura bélica no había causado ningún mal a nadie, ni menos debía ninguna muerte, pues nunca recetó como médico”. (Víctor Cáceres Lara, Astillas de Historia, 1992, 25)

V
El lunes 17 de mayo de 1954, La Época el periódico oficial del Partido Nacional, en su primera página, informó que, “acaba de suspender y para siempre sus labores diarísticas una publicación de formato elegante, de mejor información extranjera y de seriedad indiscutible. Nos referimos a “Diario Comercial” que la Compañía Agrícola de la United Fruit Co. editaba en San Pedro Sula. Surgió a la vida nacional este diario en 1933. Nació cuando iniciaba sus labores administrativas el gobierno nacionalista que presidía el doctor y general Tiburcio Carías Andino. Sus labores periodísticas durante los 16 años fueron prudentes. Jamás alabó a los hombres de aquella época ni tampoco los deturpo. Fue parco en sus publicaciones para aquel orden de cosas. Celebraba las fechas históricas de la patria hondureña con tino y ecuanimidad. Fue más activo al escribir elogios en este nuevo periodo de gobierno nacionalista”. (La Época, 17 de mayo de 1954). Algunos consideraron que fue un error que la Tela Railroad Co. haya fundado y mantenido este diario que, al final, termino compitiendo con otras empresas en las cuales la frutera tenía intereses. Sin embargo, su papel como observador y crítico de las noticias y los hechos de un periodo fundamental en la vida institucional de Honduras, fue muy importante. Si director más destacado fue el periodista Vidal Mejía.

VI
El 12 de mayo de 1955, pereció en un accidente de avión, el Jefe de la Fuerza Aérea Hondureña, coronel Hernán Acosta Mejía. Fue el primer jefe del arma aérea de Honduras. El avión que tripulaba se precipitó a tierra, en las cercanías de la colonia Lara de Tegucigalpa. Conducía un bombardero P-38 que, segundos después de levantar vuelo en Toncontín, perdió uno de los motores; y, en el esfuerzo por recuperar la nave y regresar a Toncontín, perdió estabilidad y se precipitó en una zona entonces despoblada. (Prensa Libre, 16 de mayo de 1955). Circularon muchos rumores sobre las causas del accidente. Se dijo que había sido objeto de un sabotaje. La Fuerza Aérea emitió un boletín informativo, detallando las causas del accidente, en una velocidad que nunca antes hemos conocido en la historia nacional. Para cuando este fue publicado en Prensa Libre, ya Héctor Caraccioli Moncada había sido traído desde el exterior para que asumiera el mando de la Fuerza Aérea. Pocos días antes del accidente, fue nombrado el general Roque J. Rodríguez, director de la Escuela Militar Francisco Morazán. Julio Lozano era el Jefe del Estado y empezaba a correr el tiempo para que el 21 de octubre del año siguiente, tuviera que dejar el cargo, obligado por el primer levantamiento militar de las Fuerzas Armadas en su periodo moderno.

VII
El 25 de junio de 1975, ocurrió en Honduras la mayor masacre de la historia nacional. Tanto por el número de víctimas, 14 personas -entre los cuales se incluyeron dos mujeres, dos sacerdotes católicos y diez dirigentes campesinos y educadores populares- como por los ejecutores de tan terrible crimen: militares y, empresarios agropecuarios. La sociedad fue convulsionada y el jefe militar involucrado, Mayor Enrique Chinchilla pretendió explicar la desaparición de las víctimas, explicando que había huido a las montañas, para iniciar un movimiento guerrillero. El periodista al cual se le ofreció dinero para que le diera cobertura a la especie, José Ochoa Martínez, honrando el oficio, prefirió informar a Monseñor Héctor Enrique Santos Arzobispo de Tegucigalpa el que informó a los militares que, nombraron una comisión de altos oficiales para efectuaran una investigación en el terreno. El informe fue concluyente: el mayor Enrique Chinchilla, el teniente Benjamín Plata, Manuel Zelaya Ordóñez y Carlos Bärh, habían torturado, ejecutado y lanzado al fondo de un pozo malacate ubicado en la hacienda Los Horcones, Lepaguare, departamento de Olancho. Las víctimas fueron Lincoln Colman, Roque Ramón Andrade, Máximo Aguilera, Óscar Ovidio Ortiz, Iván Betancourt, Casimiro Cypher, Ruth García Mallorquín, María Elena Bolívar, Bernardo Rivera, Francisco Colindres, Alejandro Figueroa, Fausto Cruz, Arnulfo Gómez y Juan Benito Montoya. Los hechores, fueron capturados y encausados. Pese a las pruebas, el juez que conoció el caso, tipificó el delito como homicidio y no como asesinato. Ingresaron a la Penitenciaría Central hasta el 16 de junio de 1979, después de haber sido condenados a 20 años de presidio. Solo estuvieron en prisión “poco más de un año porque el 3 de septiembre de 1980, fueron favorecidos por el decreto de amnistía de la Asamblea Nacional Constituyente”. “Roberto Suazo Córdova, nombró como agregado militar en Panamá e Italia al mayor Enrique Chinchilla”. Por decreto Legislativo 47—2004, se estableció el 25 de junio de cada, como el “Día de los Héroes de la justicia social de Honduras”.