Por: Carlos G. Cálix*
Hace dos años propuse y doné un plan de desarrollo para La Ceiba con la idea de transformar a mi ciudad y hacerla altamente competitiva, gobernable y participativa, educada e incluyente, con la visión de convertirla en un megaespacio para el encuentro ciudadano y por supuesto integrarla nuevamente al mundo.
De cara al futuro, dejaré el glorioso pasado como un lindo recuerdo de libertad económica y me enfocaré en el decepcionante presente con énfasis en el encuentro ciudadano. La sensación de inseguridad al igual que el resto del país sigue siendo molesta. Caminar por el Malecón un sábado por la noche resulta temerario. Observar el hermoso paisaje y sentir la brisa marina, inconsistentemente se conjuga con zonas poco iluminadas, carteristas y drogadictos que aumentan la sensación de incertidumbre.
Resulta terrible transitar desde la antigua Escuela Guadalupe de Quezada hasta la Avenida 14 de Julio en donde la suciedad y la invasión de la vía pública sigue siendo una zona poco atractiva para turistas nacionales e internacionales. De estos, no se encuentra a ninguno por esas calles de “la capital del ecoturismo”, pero sí el mismo desorden de siempre. No hay conciencia que sin orden no puede haber desarrollo.
A dos cuadras de la alcaldía una mágica y contradictoria escena: tres policías requiriendo las licencias de conducir a quienes momentáneamente estaban estacionados en una doble fila producto de la ausencia de estacionamientos. Los afectados, ahora “infractores” hacían una sola pregunta; “¿dónde sugieren que nos estacionemos si la vía pública está llena de casetas y carpas?” La contundente respuesta de uno de los uniformados fue sencilla: “eso le compete a la municipalidad que es la que da los permisos”, en otras palabras, es la que permite el desorden.
La playa pública del barrio La Isla es casi inexistente. La Zona Viva está en cuidados intensivos a punto de perder la vida. El Estero de la ciudad sí tiene una linda iluminación, pero casi nadie camina por sus costados. Las aceras siguen rotas y las banquitas continúan siendo las mismas construidas en los 90, la única diferencia radica en el bonito show de luces que hace honor a los coliformes fecales.
El centro de La Ceiba sigue siendo un caos. Una ciudad que en 2023 sigue con problemas de agua y luz. Con el mismo inconveniente de transporte público de hace treinta años, los mismos buses, las mismas calles sin sistemas eficientes de drenaje y con cables tan enredados como las acciones del gobierno central. Sin lugares adecuados para el encuentro ciudadano. Sin teatros, sin parques seguros, sin plazas icónicas, sin más bibliotecas y hasta podría decir que con menos discotecas.
Pero, todo lo anterior tiene solución. En un momento de la historia, Tegucigalpa fue un ejemplo de ello. Henry Merriam resolvió muchos de los problemas al término de los 70, años en que los titulares de los diarios publicaban “La capital tiene alcalde”. Ahora en 2023, nos hemos sentado muchas veces y ambos creemos que La Ceiba también tiene solución. Sabemos cómo hacer para convertirla en un megaespacio para el encuentro ciudadano, por ejemplo, mediante:
Un plan especial del centro, la construcción y consolidación de parques en toda la ciudad, además de paseos urbanos (desde la colonia Miramar hasta barrio La Barra, pasando por El Estero y toda la orilla del río Cangrejal comenzando en el Puente Saopín). La articulación de espacios públicos (Plaza Central, Playa de los Ceibeños, Malecón). La organización y adecuación de espacios para vendedores ambulantes. El reasentamiento de población por procesos de renovación urbana -bajo el principio de protección a moradores. La recuperación del casco histórico de la ciudad. La creación de un mirador llamado “El Gran Faro 360”. La construcción del Mercado de Mariscos. La recuperación ambiental de la orilla del río Cangrejal. La construcción y desarrollo de nuevas bibliotecas y la adecuación de existentes. La implementación, manejo y recuperación de edificios culturales. La gestión y construcción del parque La Ceiba estudia en el actual Credia. La revisión del Plan de Ordenamiento Territorial e implementación del Plan Especial de Espacio Público y Equipamientos. La gestión del proyecto parque Lineal del río Cangrejal. El mejoramiento de calles barriales, recuperación de andenes y construcción de ciclovías, adecuación de espacios públicos para mejorar la accesibilidad a la discapacidad, acciones integrales para el mejoramiento de la imagen de las fachadas y cubiertas de edificios públicos, la creación de un tranvía que permita la recuperación de la línea férrea, la formulación y diseño del Plan Maestro de Movilidad y el diseño e implementación de un programa empresarial de transporte, entre otros, para comenzar con una inversión aproximada de L. 1,200 millones.
*[email protected] Carlos G. Cálix es doctor en ciencias y director general de MacroDato. Director del Consejo Académico de Fundación Eléutera. Posdoctorado IIESSCONICET.
@carlosgcalix