Carlos Medrano
Cuando una persona está con demasiados cargos o popularmente como dirían tiene diversos “sombreros”, varias responsabilidades delicadas, diferentes funciones y representaciones, las probabilidades de cometer errores y no planificar o no prevenir una problemática a una eventual crisis que se avecina, es muy alta.
De modo que, nombrar a una persona como gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ENEE, -que es el principal problema que tiene Honduras-, junto con todo un Ministerio de Energía, quien dicta las políticas públicas sobre un estratégico recurso de desarrollo en el país, ha sido un grave error de la administración de la Presidente Xiomara Castro Sarmiento y que hoy rinde sus frutos.
Dichos frutos van desde apagones prolongados e intermitentes en todo el país, intranquilidad social generalizada, armas a la oposición política, impacto negativo en la economía en general, gastos no programados a los negocios y Mipymes, mala imagen para la gobernante, entre otros.
No conozco los antecedentes de don Erick Tejeda, no sé sobre sus estudios superiores, no lo había visto nunca en mi vida, pero lo cierto es que el gobierno debió nombrar a un Super-Gerente en la ENEE, aunque se le pague mucho dinero, ya que la crisis lo ameritaba.
La monumental deuda generada por la estatal eléctrica con pérdidas técnicas y no técnicas, el desorden administrativo al interior de esta organización, el modelo de negocios monopólico cuando el mundo nos dice otra cosa, contratos amañados por todos lados, y la corrupción galopante que enreda hasta el mínimo trámite, obligaba a poner a una persona con experiencia, honesta, con una capacidad sobrada y con estudios altamente especializados en esa materia.
Los apagones eléctricos nos han hecho revivir a las interrupciones de energía eléctrica en el gobierno de Carlos Roberto Reina, que representó millones y millones de pérdidas para la economía nacional y un trauma y dolor de cabeza para cada uno de quienes habitamos en este país.
El gerente de la ENEE debió, una vez ingresado al cargo, desplegar toda su energía e inteligencia en proveer el correcto y suficiente suministro de energía eléctrica en los 4 años de gobierno y porqué no en los próximos 10 ó 20 años que necesita Honduras, no empezar una batalla campal acusando a sus propios proveedores (empresarios generadores de energía eléctrica) de cómplices del narco-gobierno, corruptos, apañadores y cuanto epíteto disparatado se le ha ocurrido.
Si hubo corrupción en el pasado, debió documentarla y entregar las pruebas a los organismos judiciales especializados, Fiscalía y TSC, para que esos entes sean los que juzguen y castiguen a quienes se han hecho multimillonarios con los recursos del Estado.
Ponerse a despotricar en contra de los empresarios, lo ubicó en un plano más de activista político, que, de un técnico serio y responsable frente a semejante reto, y ahora deberá tragarse toda la palabrería que expresó pues necesitará de manera emergente que los industriales le saquen las “castañas del fuego” y generen energía a como dé lugar para evitar más racionamientos.
Presidente Xiomara Castro, cuando se va la luz no le mientan la madre al actual gerente de la ENEE, sino que el pueblo a quien insulta o acusa es a usted, de modo que debe ser implacable frente a la ineptitud y colocar a gente capaz que genere soluciones y propuestas y no más problemas para usted, pues me imagino ya tiene demasiados.
Periodista