Rafael Delgado
El comercio entre Honduras y la República Popular de China despuntó desde hace algún tiempo. Según las estadísticas que se publican sobre el comercio internacional desde hace varios años Honduras exporta algunas cosas hacia el mercado chino. Pero en especial las importaciones chinas no esperaron las decisiones políticas y desde hace 20 años aumentan continuamente. En el año 2000 el valor de los productos chinos importados a Honduras representó solamente el 1% del total de las importaciones hondureñas. Para el año 2010, el valor de las importaciones chinas representó el 5% y en el año 2021 subió al 13%. Ese crecimiento continuo y seguro de las importaciones chinas muestra una tendencia clara que fue acompañada de una caída porcentual de las importaciones de otros países asiáticos como Corea, Japón y Taiwán, como también de una caída en el peso porcentual de las importaciones de otros mercados como de Suramérica y de EUA. Mientras tanto nuestras exportaciones hacia el gigante asiático, no siguieron ni por cerca esa tendencia. Todo se mantuvo en niveles incipientes cercanos al 1% del total de las exportaciones de cada año.
Evidentemente que hemos pasado por un proceso en donde China se ha vuelto un actor importante sobre todo en la estructura de las importaciones hondureñas. Algo que ha ocurrido igualmente en muchos otros países. Claramente que se trata de una relación comercial donde China ha logrado la entrada en el mercado hondureño. Era de esperarse, China es la manufactura del mundo hoy en día y fabrica prácticamente cualquier bien demandado en el resto del mundo desplazando a los tradicionales países manufactureros e industrializados. Mientras tanto, nuestro país no logró en el pasado abrirse camino adentro del gigante. Habrá que investigar si se trata de un mercado que no encuentra una oferta aceptable en Honduras o son barreras que se le han impuesto a los productos hondureños.
Esto es el punto de partida para lo que en estos días inicia con el establecimiento de las relaciones diplomáticas con China que ahora enmarcan las relaciones comerciales de los dos países bajo lineamientos de política económica y de política exterior. Hay que ser realistas en estas consideraciones. El gobierno hondureño busca una salida para solucionar sus carencias financieras y espera de China un apoyo importante en sus proyectos de inversión pública que le den internamente solvencia ante tantas carencias. Pero los empresarios hondureños por su lado, no han expresado claramente sus expectativas ante un mercado de miles de millones de habitantes que quizás pueda estar interesados en algo más que los minerales que se les ha vendido en el reciente pasado. A su vez China, ubicada en un nivel muy diferente al de Honduras, se mueve más que todo con intereses comerciales al servicio de su agenda geopolítica de consolidación de sus áreas de influencia retando a los tradicionales países industrializados.
Desconozco si en el gobierno habrá quienes, más allá de las motivaciones políticas pasajeras, habrá dimensionado todo lo que viene por delante. Pero es importante desde ya poner los pies sobre la tierra reconociendo que estamos ante una nación con un poder comercial incomparable y con una visión global sobre lo que desean ahora y dentro de varias décadas. Ante esas circunstancias nuestros funcionarios y empresarios deben de construir una relación de beneficio comercial mutuo. Además, es importante saberlo: el comercio internacional entre dos naciones trae consigo ganadores, pero también perdedores y dentro de ambos países. En especial Honduras debe identificar quienes internamente serán los sectores ganadores de la apertura comercial con el mercado chino. Ojalá sean muchos los sectores hondureños para los cuales el mercado chino sea una excelente oportunidad para vender nuestros productos. Pero sobre todo y ante las experiencias pasadas, es importante reducir el impacto negativo sobre los sectores que resultarán siendo los perdedores de un ascenso de las importaciones chinas. Una nueva embestida contra la agricultura, contra la manufactura de la micro y pequeña empresa bajo el argumento del libre mercado, sería grave para Honduras y solamente vendría a poner un signo negativo a todo lo que se estaría construyendo.