Las autoridades de El Salvador valoraban este domingo que la sobreventa de boletos, la inseguridad y aficionados frustrados por quedar fuera pudieron provocar la noche de terror que el sábado dejó 12 muertos en el estadio Cuscatlán en San Salvador.
Además de los fallecidos, la tragedia dejó unas 500 atenciones in situ por crisis de ansiedad, rasguños, lesiones y diferentes tipos de traumatismos. Un total de 88 personas fueron hospitalizadas, la mayoría ya fueron dadas de alta, confirmó Protección Civil.