Profesiones 2.0: El impacto de la Inteligencia Artificial

Por: Rodolfo Dumas Castillo

En enero de este año publicamos un artículo titulado “ChatGPT”, en el que comentamos los avances de esa plataforma y su potencial de desarrollo en el futuro. Desde entonces, se ha generado amplia discusión sobre este tema, incluyendo acertadas reflexiones en el editorial de LA TRIBUNA, muchas enfocadas en el impacto que estas tecnologías pueden tener en la humanidad. Incluso, en uno de ellos se incluyó contenido generado por ChatGPT como un ejercicio para evaluar su capacidad de emular la capacidad y estilo del autor de los editoriales. Es innegable que el sistema presenta limitaciones y que la creatividad humana sigue siendo capaz de producir contenidos de superior calidad. No obstante, asumimos que el contenido al que nos referimos probablemente fue generado utilizando el GPT-3. El modelo más reciente (GPT-4) dispone de 100 trillones de parámetros, es decir, 800 veces más capacidad que su antecesor, haciéndolo mucho más poderoso y, como anticipábamos en nuestro artículo en enero, esta es “la peor versión que conoceremos”.

Es fundamental reconocer que la tecnología se encuentra presente en todos los ámbitos de nuestra vida. Basta con observar la cantidad de usuarios de dispositivos móviles, superior a 5 mil millones, personas conectadas a Internet, más de 4.5 mil millones, o miembros activos de Facebook, cerca de 3 mil millones. La tecnología digital no es una tendencia pasajera, sino que se ha convertido en una parte integral de nuestra sociedad. En 1965, Gordon Moore, uno de los cofundadores de Intel, formuló una predicción conocida como la “Ley de Moore”. En esencia, vaticinó que cada dos años el poder de procesamiento de las computadoras se duplicaría, mientras que los costos se reducirían a la mitad. Esta tendencia ha demostrado ser consistente hasta la fecha y, teniendo en cuenta los avances en computación y arquitectura de circuitos (chips), es probable que continúe indefinidamente.

Se estima que para el año 2050 la capacidad de procesamiento de una computadora personal promedio superará la capacidad de procesamiento combinada de toda la humanidad. Esto nos garantiza que la tecnología transformará radicalmente todos los aspectos de nuestras vidas y que ningún trabajo quedará excluido del cambio. Además, algunos expertos predicen que el rendimiento de las redes neuronales, la principal tecnología en la inteligencia artificial, se está duplicando no cada dos años, sino cada 3.5 meses, lo que equivale a un incremento de 300,000 veces en tan solo seis meses. Es fascinante, aunque un tanto agobiante, saber que no existe un punto final para el avance tecnológico y que muchas de las actividades que tradicionalmente se consideraban exclusivas de los seres humanos eventualmente serán ejecutadas de manera autónoma por sistemas altamente capaces, o bien, por humanos con habilidades más limitadas apoyados por dichos sistemas. Esta perspectiva nos invita a reflexionar sobre el impacto que la tecnología seguirá teniendo en nuestras vidas.

En nuestra profesión, la abogacía, el efecto es sustancial; catalizado por la pandemia, que también cambió nuestra forma de trabajar. Sin embargo, a pesar de que algunos colegas aceptan que la tecnología les afectará, muchos todavía creen que esto se limitará a la automatización de las tareas que realizan actualmente. Es cierto que gran parte de la tecnología legal (“legaltech”) se centra en la automatización de procesos. No obstante, lo que omiten reconocer es que la tecnología también trae consigo innovación, lo que permitirá realizar trabajos que antes no eran posibles (ni siquiera imaginables). Muchas de estas tecnologías serán disruptivas; no solo consolidarán prácticas convencionales, sino que desafiarán y transformarán muchas de ellas.

A nivel mundial, se estima que la inversión en tecnología legal es de alrededor de 20 billones de dólares anuales, concentrándose la mayor parte en sistemas de “back office” (computadoras, servidores, centros de datos, programas, etc.). A pesar de esto, ya se observa un creciente enfoque en el uso de la tecnología para mejorar y transformar el servicio al cliente en el ámbito legal. Todo esto significa que, al igual que en otras profesiones, los abogados que no adopten y utilicen eficientemente estos métodos probablemente no desaparecerán, pero se verán superados por aquellos que comprendan y aprovechen las enormes posibilidades que ofrece la tecnología.

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