De aquí a la eternidad

Deseos extraterrestres de Año Nuevo

Por: Otto Martín Wolf

Para los detractores de inmediato aclaro que el título es prestado de una novela y la consiguiente película de ese nombre; excelente por cierto, especialmente la versión original con Frank Sinatra, Montgomery Clift, Burt Lancaster, Donna Reed y Debora Keer; drama humano en medio del ataque japonés a Pearl Harbor, que marcó la entrada de los USA en la Segunda Guerra Mundial.

Ahora al tema.

Dónde estaba usted, dónde estábamos todos antes de nacer?

Alguna vez se ha preguntado eso?

La verdad es que nadie lo sabe, lo único cierto es que no tenemos la menor idea de dónde venimos.

Desde luego que todos somos el resultado de la unión de nuestros padres y madres, pero eso es únicamente la fortuita reunión en un momento dado en toda la historia del cosmos del esperma del padre y el óvulo de la madre.

Qué cosas tuvieron que ocurrir para que esos dos elementos se encontraran y le dieran vida a usted?

Piense en las millones de combinaciones de antepasados en toda la historia del mundo que dieron como resultado que su padre y su madre existieran, que la fortuna nos hiciera encontrarse y, en un determinado y único momento, formarlo a usted.

Somos producto de una gran casualidad; si las cosas hubieran sucedido exactamente como ocurrieron, pero con media hora de diferencia, quizá ni usted ni yo existiríamos, así de casual es nuestro origen; somos producto de un momento único e irrepetible.

De ahí la validez de la pregunta que repetiré: ¿dónde estábamos todos antes de nacer?

Nadie lo sabe, nunca nadie lo sabrá jamás!

Para los que creen en la existencia de almas, espíritus y cosas parecidas, la pregunta es más complicada: dónde estaba su alma antes de que usted fuera concebido?

Entre esos creyentes nadie ha dicho nunca cómo se fabrican las almas, si existe una reserva, una bodega de almas en alguna parte, un lugar que sería como el supuesto cielo pero para guardar las almas antes de nacer.

Tendríamos que pensar entonces que alguien en alguna parte está siempre muy pendiente de quienes están teniendo relaciones sexuales y también muy listo para enviar el alma en el momento preciso de la concepción, cierto?

O se fabrican las almas en ese mismo instante?

Muchos se han preguntado si existe vida después de la vida o, lo que es lo mismo, vida después de la muerte.

Pero, muy pocos se interesan por saber si existe vida antes de la vida; siempre refiriéndonos a la supuesta alma.

¿Dónde estábamos todos antes de nacer?

Para nosotros los ateos -que no creemos en fantasías de dioses, almas, cielos e infiernos- la cosa es sencilla, la respuesta es fácil: antes de nacer no estábamos en ninguna parte, no existíamos, como tampoco después de muertos iremos a ningún lugar, simplemente dejaremos de existir.

Dejaremos de existir al igual que todas las especies animales y vegetales que han pasado por la Tierra en todos los tiempos.

Nos reintegraremos al cosmos, la materia que forma nuestro cuerpo de convertirá en otra cosa, nuestros átomos formarán otros seres o permanecerán en la tierra durante mucho tiempo.

Los que no se conforman con que la vida sea el final de la vida, pueden encontrar cierto consuelo sabiendo que existe una especie de eternidad; sus componentes básicos son eternos.

Usted puede morir y sus átomos ni se enterarán, ellos son eternos.

Sería interesante -y hasta cierto punto divertido- escuchar las explicaciones que religiosos, pastores, sacerdotes y creyentes pudieran tratar de dar a la pregunta que tengo que repetir ya que es tan fuerte: ¿dónde estaba usted antes de nacer?

En esa pregunta y en esa falta de respuesta yace, en mi opinión, la solución de la incógnita de siempre “dónde vamos después de morir?”.

La respuesta es: no iremos a ninguna parte, como tampoco estábamos en ninguna parte antes de ser concebidos.

Ninguna religión, ningún texto “sagrado” aclara el punto. Los únicos que medio mencionan algo son los hinduistas -y otros- que creen en la reencarnación; muchas vidas, muchos cuerpos perfeccionándose a través de los tiempos, pero tampoco aclaran cómo se formó, de dónde salió la primera alma que posteriormente empezó el ciclo de reencarnaciones.

Estamos, entonces, como al principio, sin respuesta a una pregunta que no tiene respuesta.

No sabemos de dónde venimos ni qué hay después de la vida… únicamente la frase bonita y pegajosa que utilicé como título… “De aquí a la eternidad”.

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