Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
La propaganda en el escenario político que diariamente observamos, y que se relaciona con las contradicciones y los hechos que ocurren en la coyuntura actual, debido a la maltrecha gobernanza instaurada por los socialistas del Partido Libre en el poder de gobierno, de un lado, y por otro lado, la oposición del Partido Nacional que los adversa, y con un avivamiento interno de las bases sociales mayoritarias, que claman la renovación, la democratización y la instauración de un nuevo liderazgo; están reflejando una singular lucha partidaria que, gira alrededor de dos grandes consignas propagandistas: los nacionalistas señalan las ñangaradas del gobierno socialista, y los socialistas las cachurecadas de los nacionalistas.
Ambos términos, se refieren a acciones políticas que ponen al descubierto contradicciones en las que caen en la contienda que tienen. Las ñangaradas, son acciones de política pública negativas que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, realizan para consolidarse en el poder de gobierno. Y las cachurecadas, son las acciones políticas negativas en las que caen los nacionalistas según señalan los socialistas.
De ambas posturas, se pueden inferir sendas contradicciones en las que caen y que se evidencian de una u otra forma. En el caso de los socialistas o ñángaras, el caso contradictorio más patético, se ve cuando se oponen a la protesta social intimidando y reprimiendo a los protestantes que no están de acuerdo con las ñangaradas que imponen, mientras que simultáneamente, llaman a realizar la protesta social a sus colectivos sin intimidación alguna, dándoles libertad total para que las realicen. Por su parte, a lo interno de los nacionalistas que controlan el gobierno del Partido Nacional, la contradicción más relevante, es que las autoridades que lo controlan, aplican cachurecadas a lo interno, al hacer un llamado al diálogo a los socialistas o ñángaras, pero no lo promueven internamente con sus opositores, para encontrar puntos de acercamientos o acuerdos de unidad orgánica. En la medida que mantengan esta cachurecada, la base social mayoritaria nacionalista, cae en una división interna infértil.
Se percibe que del lado de los cachurecos, sin unidad orgánica, es difícil lograr vencer en las elecciones generales a los socialistas, porque para lograrlo, necesitan no solo contar con una visión partidaria que le unifique, desde los diversos ángulos proselitistas que se han formado, sino que también identificar metas de partido comunes y sostener posturas partidarias que desarrollen cada actividad proselitista, respetando los acuerdos para fortalecer la renovación y el cambio de liderazgo orgánico en el partido. El hecho de la desigualdad económica en la práctica proselitista, crea desventajas para levantar las bases sociales a favor de un enfoque partidario fortalecido, en el que, las bases mediante esfuerzos de educación democrática y mecanismos prácticos para desarrollarla, creen las condiciones de participación democráticas que den oportunidades para fortalecer el Partido Nacional. Mediante la aplicación de acciones tácticas que eviten la división interna y, más bien, contribuyan a identificar, desde a base social mayoritaria, la escogencia del liderazgo efectivo para conducir el nacionalismo.
Del lado socialista, vemos consistentes contradicciones que causan una conducción política que lleva a la nación al despeñadero y la polarización social inminente. Las ñangaradas se ven en la línea política de autoritarismo absoluto que impone el Ejecutivo a los poderes de Estado Legislativo y Judicial.
En definitiva, hablar de ñangaradas y cachurecadas, significa tener la posibilidad de identificar desaciertos políticos que se cometen y que reflejan oposiciones, incoherencias, antítesis, impugnaciones, disparates, discordancias, refutaciones, rebatimientos y replicas. Las contradicciones nos dejan ver ambigüedades del acontecer político tanto del lado socialista o del lado nacionalista. En este sentido, es útil conocerlas para valorar el rumbo del acontecer político y las características del debate que se genera en la realidad política nacional.
Ciertamente, mientras que las cachurecadas se plantean con el fin de minimizar la oposición política que realizan los nacionalistas contra el gobierno, las ñangaradas dan a conocer las malas prácticas de políticas públicas que instauran los socialistas desde el poder de gobierno que hegemonizan de manera incorrecta, y que afectan el proceso de la consolidación y fortalecimiento de la democracia en Honduras. Obviamente, en ambas posturas podemos encontrar contradicciones que vale la pena analizar para tener un mejor posicionamiento reflexivo son estas estrategias propagandísticas que se aplican en nuestra sociedad y su realidad política.