ALGO QUE LEÍ: ¿Son “Los Chapitos” chivos expiatorios de la DEA?

Por: Oscar Estrada

Las autoridades de EEUU hicieron pública una acusación contra los hijos de “El Chapo” Guzmán; “Los Chapitos”, como le llaman a Ovidio, Alfredo, Iván Archivaldo y Joaquín Guzmán. En la carta la DEA los acusa de narcotráfico, lavado de dinero, portación ilegal de armas y delincuencia organizada. La directora de DEA, Anne Millgram, llegó a decir que el poder que tienen “Los Chapitos” sobre el Cartel de Sinaloa ha superado con creces al de su padre. “Sus hijos tomaron el control y el cartel nunca ha sido más poderoso, nunca ha hecho más dinero”, señaló.

La acusación de la DEA llega en un momento de mucha presión contra la agencia, que se ve bajo escrutinio por no dar resultados ante la epidemia de sobredosis. Solo el 2022, 175,000 personas murieron por sobredosis en EEUU, la mayoría de ellas por fentanilo.

Pero toda historia tiene dos caras y luego de la acusación, en una carta enviada a la producción del noticiero de Azucena Uresti en Milenio, los Guzmán respondieron.

“De Cartel de Sinaloa no somos la cabeza ni estamos interesados en serlo”, inicia la carta que señala que, en vez de un cartel de Sinaloa monolítico, como hasta el momento ha señalado la DEA, “existe un sinnúmero de grupos pequeños y grandes que tienen su base de operaciones en el Estado (de Sinaloa) y operan en otras partes del país o incluso en otras partes de mundo”. Los hermanos Guzmán afirman que estos grupos “operan de manera totalmente independiente a los demás y no nos rinden cuentas a nosotros, ni se las solicitamos”.

En esa carta indican que la fama de su padre les está trayendo consecuencias inesperadas. “Desgraciadamente, el nombre Joaquín Guzmán Loera se ha vuelto famoso. Esto solamente ha abonado a perjudicarnos. La manera de operar de estos grupos independientes, se basa en usar el nombre de nuestro padre, o en casos más recientes el nombre de nosotros, para trabajar con total impunidad; les hacen creer a sus proveedores y a sus clientes que son nuestros socios o intermediarios, para tener una mejor negociación”.

Los Guzmán afirman que no forman parte del negocio de la droga. Que los que usan sus nombres “nos involucran a nosotros para obtener beneficios” y que la DEA actúa contra ellos “sin contar con alguna foto, grabación o video, se basan solo en dichos, no hechos”. ¿Suena familiar el caso?

Y sigue la carta: “No solamente las personas que trabajan en lo ilícito se benefician de nuestro nombre. En la época de RRSS, por los deseos de obtener visitas y dar notas virales, o darse a conocer, día a día aumenta la cantidad de personas que usan el nombre de Chapo Guzmán o de nosotros, para llamar la atención del consumidor. Incontables son los corridos o canciones que los músicos componen con información falsa, sin autorización, para hacerse famosos a nivel nacional e internacional. Empresas usan nuestro nombre para establecerse en lugares, fabrican ropa, bebidas, accesorios y muchos productos más con alusión a nuestro nombre o el de nuestro padre, para vender más y tener un beneficio económico. Hasta una revista de índole económico y financiero ganó mercado al publicar a nuestro padre en una lista de millonarios sin tener sustento alguno”.

Concretamente sobre las acusaciones, los hermanos Guzmán aseguran que ellos no tienen nada que ver con el negocio ilegal del fentalino. “En Sinaloa sí abundan quienes lo trabajan. Es por eso que hay incautaciones, las cuales tienen nombre y apellido, investiguen -piden-. Basta con que manden un agente al estado, para que sepan lo que pasa en Sinaloa. Es fácil saber quiénes son los dueños de todos esos decomisos. Nosotros jamás hemos establecido, a sabiendas, relaciones con personas que trafican fentanilo”.

“Iván jamás dijo ni dirá “inundaremos las calles de Estados Unidos de fentanilo”. El que hayamos asesinado a alguien con nuestras manos, la historia del bat y de los tigres es falso. Un tigre podrá matar a una persona, ¿pero, comérsela? No tenemos ni tuvimos tigres. Fácil y sencillo investigar”.

Y finalizan la carta lamentando: “Ningún juez ni magistrado nos tratará con justicia, por temor de ser perseguido. Jamás hemos producido, maquilado o comercializado fentanilo ni ninguno de sus derivados. Somos víctimas de una persecución y nos convirtieron en chivo expiatorio”.

Y el gobierno de México les da la razón. Asegura que en el país no se produce fentanilo. “Toda la culpa quieren que recaiga en nuestro país y lo consideramos injusto, no merecemos ese trato”, reclama López Obrador.

Óscar Estrada (San Pedro Sula, 1974) es escritor, guionista y periodista hondureño. Autor del libro Tierra de narcos, como las mafias se apropiaron de Honduras publicado por Grijalbo en 2022.