Nankín: «La puerta de China» a la espera de exportaciones hondureñas

NANKÍN, China. Su nombre (Nanjing) recuerda al histórico restaurante de la séptima avenida de Comayagüela. Es probable que sus dueños emigraron de esta ciudad antiquísima y bella. Fue capital de China entre 1911 y 1949, cuando se creó la nueva República Popular, pero su fundación data de más de 6,000 años.

Todo lo que entraba por el sur de China hacia Pekín (Beijing) tenía que pasar por aquí. Por eso le dicen «La Puerta de China» y es la gigante de la alta manufactura tecnológica entre las ciudades de este país.

Es la capital de la provincia de Jianshu, donde viven 85 millones de personas, a mitad del majestuoso Yangtzé, el Río Madre para los chinos, a 300 kilómetros del puerto de Shanghái, y es aquí donde espera a los productos hondureños. Lo compra todo y lo vende todo.

La vicealcaldesa, Hou, recibe a los periodistas en una hermosa sala decorada con una alfombra roja, sofás acolchonados en lugar de sillas y, a sus espaldas, un espectacular cuadro de una de las tantas dinastías que la gobernaron en el pasado, colgado en la pared.

Se sienta suavemente, erguida, con las piernas juntas y en su breve disertación va a mantener una sonrisa en su cara redondeada, ojos almendrados, cejas finas y arqueadas.

La vicealcaldesa de Nankín, Hou Liang, invitó a los empresarios hondureños a hacer negocios con su ciudad.

CRECIMIENTO ACELERADO

Sin perder tiempo, la funcionaria se va al grano. Agradece la visita, y las relaciones recién abiertas con Honduras y luego tira una camionada de datos económicos de su ciudad. Crece a ritmo del seis por ciento anual en PIB y sólo las inversiones estadounidenses llegaron a casi tres mil millones de dólares en 2022. Este mismo año, sus importaciones y exportaciones también crecieron cinco por ciento. Es la ciudad origen de los inventores y literatos chinos. Tiene 51 universidades y Nankín es una de las más importantes del mundo.

Es una ciudad lujosa con sus edificios completamente silueteados de luces de neón en la noche, dándole un realismo mágico, como en permanente Navidad.

Tiene relaciones comerciales con más de 200 países y le produce repuestos tecnológicos a los gigantes europeos y estadounidenses.

«Sabemos que Honduras es un país muy importante. Estamos dispuestos a darle la bienvenida con sus productos y su gente, uniendo fuerzas para el desarrollo de los pueblos», señaló.

Seguidamente, se dirigió a los empresarios hondureños invitándolos a hacer negocios. Luego se tomó una foto con los periodistas y los despidió en el patio del palacio municipal, una joya de la antigua arquitectura china. Los periodistas se quieren tomar fotos con ella frente al palacio, pero la funcionaria dice que tiene más reuniones. Solo entonces se le desdibuja la linda sonrisa que mantuvo durante la disertación.

El gerente de IEN BASE, una empresa de tratamiento de aguas residuales, durante una presentación del proceso.

RETO A EMPRESARIOS

Por la distancia, es difícil que los empresarios y cámaras y sectores productivos hondureños quieran hacer negocios hasta aquí, pero esta funcionaria les manda con los periodistas una tarjeta con su celular, correo electrónico y el QR, por si la quieren llamar y ponerlos en contacto con los empresarios de su ciudad.

No es problema para ellos recibir un contenedor de productos o devolverlo cargado con todo tipo de mercadería por el río Yangtzé, en un mes hasta Honduras.

Los periodistas se marchan y comienzan un recorrido por la ciudad comenzando por el museo, el más importante de China, después del Palacio Imperial.

Guiados por traductores y oficiales de la cancillería, los periodistas van a conocer aquí unos vestigios de jade, parecidos al de los mayas, que dan pie a la famosa teoría que fueron los chinos, y no Colón, cientos de años antes, quienes llegaron primero a Mesoamérica cruzando el estrecho de Bering.

Hay un leopardo de oro de hace 2,000 años y tantas cosas más que explican la compleja cultura china, incluyendo sus creencias. Si bien es cierto que la mayoría de los chinos son ateos, el segmento religioso predominante, aunque parezca increíble, es cristiano, seguido de budistas y musulmanes, entre otros.

Estas máquinas embolsan los zapatos de la gente, como medida de bioseguridad.

ALTA TECNOLOGÍA

Más tarde, los periodistas visitan la fábrica de alta tecnología Sunwoda donde una máquina les embolsa los zapatos, como medida de bioseguridad, antes de recorrer la planta de unas cuatro canchas de fútbol. La novedad aquí no es tanto que le fabrican las baterías a esas gigantes compañías de carros y de celulares famosos, sino que no hay jornaleros, al menos, en la idea convencional que se tiene de una maquila, por ejemplo. Solo trabajan unos 300 operando las máquinas automatizadas que procesan todo.

El recorrido termina en la fábrica de autos y buses eléctricos, Skywell. Su gerente, Julio, afirma que buscan socios para expandirse en Honduras y la región. Ya están en Colombia y la República Dominicana. Tienen la capacidad de producir 10,000 buses y sustituir la flota del transporte público de Tegucigalpa, por ejemplo, con precios por debajo de las otras potencias del sector.

Se despide dándole otra tarjeta a los periodistas, por si un empresario de Honduras se anima a llamarlo.

Se suben al bus y emprenden el regreso con cielo gris todo el tiempo. Está terminando la primavera y los periodistas extrañan esos cielos azules con el sol radiante de Honduras.

En el hotel, se encuentran un robot frente al ascensor. A saber cómo abre la puerta y sube con ellos. Se baja en el piso 43 y se desliza por el pasillo alfombrado, emitiendo voces como de niño. Finalmente, llega a una de las habitaciones y espera. Sólo entonces los periodistas deducen que lleva algún mensaje.

El huésped abre la puerta y el simpático robot cilíndrico y con menos de un metro de estatura, le entrega una bolsa. Se regresa al ascensor, lo abre y desaparece. Así cumple su trabajo y le quita el puesto a un humano. (EG)

La empresa de autobuses eléctricos Skywell busca socios para expandirse a Honduras y la región.

NI UN SOLO AFICHE
Al día siguiente, los periodistas viajan a la ciudad de Yixing, siempre en la misma provincia, conocida como la capital de la cerámica. Aquí encuentran una cafetería con una casa tradicional china que vende café de Costa Rica, Panamá y Colombia. Los periodistas le dicen al dueño que debe empezar a vender el café hondureño y él responde que pronto comenzará a buscar contactos.

La gira de este día termina en otra ciudad donde una empresa, IEN BASE, vende, entre otras máquinas, plantas de tratamiento de aguas residuales. El gerente, Eric Shao, vierte en un frasco con agua oscura, una especie de harina y una máquina la disuelve. Al minuto, el agua queda cristalina.

Parece que es un truco de magia, pero el gerente explica que así como ese vaso con agua oscura pueden tratar 25 millones de toneladas de aguas negras de una ciudad de más de un millón de personas, como Tegucigalpa.

Bastaría, unos 50 millones de dólares para tratar todos los afluentes del río Choluteca, como la quebrada El Sapo o el río Chiquito, para que las aguas corran claras y aptas para irrigar. Los periodistas pernoctan en otra ciudad y hoy serán llevados a conocer otras innovaciones tecnológicas antes de concluir su gira, patrocinada por el gobierno chino, en Shanghái.

Han recorrido ya una buena parte del sureste chino y en sus bellas ciudades con sus grandes edificios no han visto ni un tan solo afiche de Mao Zedong ni Den Xiaoping ni del presidente actual. Tampoco en las grandes carreteras ni en los pueblos del interior. Y esto que los chinos se mueren por ellos, especialmente, por el primero, a quien miran como su dios. (EG)

El Palacio Municipal de Nankín es una joya arquitectónica antiquísima.
Este robot lleva los pedidos hasta las habitaciones de un hotel.