Blanca Moreno
Hombre humilde y perseverante, logró combinar su carrera vocacional de periodista, con la de policía —por accidente— experiencia que le dejó muchas anécdotas enriquecedoras, en una época que los cronistas fueron protagonistas y también escribieron y narraron con ingenio la historia de Honduras.
Se trata de don Mario Hernán Ramírez, quien a sus 76 años sigue ejerciendo la noble profesión del periodismo, a su manera. Por fin verá plasmada su obra diseñada desde hace 58 años, cuando entró tímidamente a la vieja Radio Comayagüela. Compartió micrófono con los grandes de la radio: el talento autodidacta de Herman Allan Padgeth, Efraín Gonzales, quien soñaba con ser militar, Honorio Claros Fortín, Jorge Figueroa Rush, Hiram Claros Álvarez, León Paredes Lardizábal, entre otras glorias.
¿Cómo llega a ser locutor?
Radio Comayagüela quedaba exactamente a media cuadra de mi casa. Todos los días pasaba por la radioemisora y miraba entrar a estudiantes del Central y algunos universitarios. Suspiraba y me decía a mí mismo: ¡qué lindo es ser locutor! Uno ya lo trae, porque cuando era cipote en la casa me decían “tronera”, porque siempre he tenido este tono de voz. Pues un día me armé de valor y entre donde Beto (Andino) el fundador de la radio (que en paz descanse) y le dije que a mí me gusta la radio, y me respondió, anda que te prueben allá arriba. Había un señor que le decían “Pichirilo” y aquel me llevó al estudio y me puso a leer un periódico y expresó… no tenés madera.
¿Se amilano?
Salí todo decepcionado y me dijo Beto ¿Qué tal te fue con la prueba? Dice Efraín que no doy bola. Pero yo sí creo que das, venite. Entonces me llevó al estudio y me puso a leer lo mismo, agarre valor y el expresó – lo que te falta es practica—y por allí empezó mi carrera, el 13 de abril de 1952. Ahí estuve hasta cuando Manuel Villeda Toledo fundó Radio Centro e hizo un reclutamiento de locutores de HRN. Se llevó a muchos compañeros y a Toyita Carías que fue su eterna secretaria. En 1960 me enviaron a Radio Centro como director de prensa, que ya habían hecho las paces con Ferrari y fundaron Emisoras Unidas.
¿Cómo le fue en San Pedro Sula?
Nunca en mi vida he ganado tanto dinero. Tenía un sueldazo y don Manuel me daba la oportunidad de anunciar muertos: “cobra diez lempiras por cada mención y es tuyo” – me dijo— y eso le expresó a Zúñiga Chacón. Entonces salían hasta quince menciones y 150 lempiras era un dineral. Alla apareció Rolando Ramos… y luego llegó Pedro Panameño como “Norteñito Regalón” y “Zúñiga Efraín” que en paz descanse…… luego me entró una angustia y me regresé a los 10 meses.
¿Y se vino para la capital?
A trabajar a Correo del Norte con Juan Ramón Ardón, Roberto Soto Robelo, Roberto Díaz Lechuga y Juan Ramón Mairena Cruz. En San Pedro Sula el periódico lo dirigía Dionisio Romero Narváez, el papá de Iván Romero.
¿Siempre trabajo en periodismo?
Hay un pasaje de mi vida que poco me gusta, pero eso es parte de mi historia. Era en tiempo de la Guardia Civil, cuando se dio los de Los Laureles en 1961. Telmo Falope era el jefe de Departamento de Delitos en la Policía de Seguridad y renunció en protesta por lo ocurrido en Los Laureles, entonces me llamó Marcelino Ponce y como yo cubría entonces la Guardia Civil, porque me quedaba enfrente de la casa, entonces me dice: me dice Mario hay una vacante en delitos en contra de las personas y la seguridad, — pero no soy policía, le dije–. Entonces me mandaron a preparar y acepté porque ganaba como 250 lempiras y ahí eran 800 lempiras. De pronto andaba empistolado, fui a Panamá, Washington y Colombia, haciendo cursos rápidos de policía y estuve hasta el día del golpe, el 3 de octubre de 1963.
¿Qué experiencias obtuvo en esos dos años de policía?
Recuerdo que Amílcar Santamaría en ese tiempo le tiraba a la izquierda y siempre andaba de tenis y de jean y llegaba a la oficina y gritaba, ¿qué dicen los esbirros? Yo les decía a mis subalternos que era bromista porque le querían meter preso. El hijo de don Alejandro Valladares llegó bolo con la misma indirecta y a él si lo metieron preso.
¿Se vio obligado a aprehender a algún colega?
No. Arturo Sagastume – decía que yo le había mandado a capturar y no es cierto –. Mairena Tercero era un acérrimo enemigo de Villeda Morales, pero más que de Villeda, de Modesto Rodas Alvarado y Andrés Alvarado Puerto y todos los días les volaba penca en Radio Centro con Paquito Morales que era su asistente. Una vez Andrés, bolo, con unos 50 simpatizantes decidió ir a matar a Mairena. Fueron a buscarlo porque sabían que Mairena entraba a las seis de la mañana. El doctor Villeda se enteró y me llamó a las 4:30 de la mañana y suena el teléfono y me despierto-. – Te habla el presidente de la República, no jodás, le digo, déjate de papadas. Pero no era broma, era el presidente Ramón Villeda Morales.
¿Y qué le dijo?
Le pedí disculpas. “Conseguir unos 25 a 30 de los mejores agentes que tengas te vas ahí por el Colegio María Auxiliadora, porque ahí anda Andrés con unos simpatizantes y quieren dañar a Mairena. Entonces me vestí a la carrera – era de vida o muerte la cosa—y llegué a HRN que andaba ahí cerca también y me encontré con Telmo Falope y le digo que pasa, fíjate que a Andrés no lo hemos podido convencer y quiere fregar a “Sapo León” y entonces le dije, te imaginas el escándalo, Andrés el canciller de la República, y el desprestigio como va a quedar el gobierno de Villeda Morales ante el mundo.
¿Logró convencerlo entonces?
El canciller Alvarado Puerto estaba molesto, “es que este sapo maldito —dijo una palabrota— y entonces yo le digo, no es el momento, mire yo ando aquí con 40 elementos y estamos dispuestos a actuar porque tenemos instrucciones del presidente, perdone y entonces me dijo: “este Moncho” y empezó a despotricar contra el presidente, luego sacó una 45 e hizo varios disparos al aire, pero ya unos habían entrado a la emisora y tenían acorralado a Paco que estaba verde cuando llegué y entré a la cabina.
Imagínese un incidente con funcionarios y con sus colegas…
Bien difícil y después trabajé con Mairena 21 años con Mairena en Radio Centro, un gran periodista. Me reintegré en 1970, porque antes estuve trabajando en La Prensa, El Pueblo y en El Cronista. Trabajé con Ramón Amaya Amador, imagines con Ventura Ramos. Después de la Centro pasé al noticiero Matutino Dominical con Rodolfo Brevé Martínez y con Gustavo Acosta Mejía, también. El programa solo duraba una hora.
¿Usted un hombre del Partido Liberal, como ha combinado la política con el periodismo?
He hecho relaciones públicas en el Ministerio de Cultura y Turismo, en el SANAA y Soptravi, que antes era Secop. En la televisión estuve con Vicente Machado. Todo lo que soy se lo debo al periodismo, definitivamente.
¿Ha tenido sinsabores?
Raramente. En tiempos de don Julio Lozano estábamos en Radio Comayagüela, nos sitiaron como tres veces. Una cosa terrible cuando la guerra con El Salvador, a Paco Morales y a mi nos llevaron presos, teníamos Gaceta Informativa en HRN y dimos una noticia de que altos oficiales de la Fuerza Aérea Hondureña andaban en Europa buscando armas, eso nos lo filtro un militar y le cayó mal al alto mando. El mayor Edmundo Galo Berríos que terminó muerto ahí por Miraflores, era jefe de G1, (G2) algo así y nos mandó a apresar, pero Paco era muy amigo de Ricardo Zúñiga y nos sacó. Eso fue como a las tres de la mañana, nosotros estábamos “plin plin”.
¿Hay diferencia entre el periodismo de antaño y el actual?
Veo una diferencia enorme. Lo nuestro era de sacrificio, de andar con la libreta y el lápiz, algunos periodistas aprendimos taquigrafía, precisamente para podernos defender, posteriormente salieron las famosas grabadoras, a uno le exigían con aquellos periódicos grandotes 8 o 10 noticias y eran tamagases. Ahora las noticias son rápidas, a menos que sean reportajes. Aprendí con Chente (Machado) porque Tele Rápidas como su nombre lo indica eran dos o tres líneas las noticias. Aprendí a resumir la información, antes trabajaba por vocación. Nunca he tenido carro, pero ando con mi conciencia tranquila. A mí nadie me señala, desgraciadamente el gremio ha caído en esa tragedia del soborno, la movida, eso no va con nosotros.
Antes no había asesinatos de comunicadores
Es que no andaban metidos en nada.
¿Qué opina de la situación actual del periodismo con tanta inseguridad?
Me parece que sí, es el producto del modernismo, los que medio ganaban bien, se compraban un buen reloj de puño. Era porque tenían dinero. Ante solo había tres marcas de relojes, Bulova, Omega, Hamilton, venían de Suiza directamente, ahora los hacen en Taiwán. El carro era un lujo, ahora los usan por necesidad. Diez centavos valían el bus, entonces andaba a pie, incluso mi familia vivía en la Plazuela y yo en Comayagüela y se comunicaba sin ningún problema. Ahora las distancias son enormes y la inseguridad también…
¿Pero todavía lee?
Tengo un quince por ciento de visión, pero imagínese ahora estoy terminando de elaborar un libro en la Editorial Iberoamericana de Óscar Acosta.
Fuente: Día 7, 24 de abril, 2010, La Tribuna, Tegucigalpa, (en Memorias de un Periodista, Elsa Ramírez García, 2019, 84,85,86,87,88,89)