La aventura de W. Hanneman

Corría el año 1972 cuando William Hanneman Ordóñez ingresaba a Honduras después de lanzarse en un paracaídas desde un avión, procedente de Miami. Hanneman era perseguido por el FBI, acusado de asaltar un banco en Miami y secuestrar el avión, que lo condujo a Honduras su tierra natal.

Hanneman no esperó que el avión aterrizara y se lanzó de miles de pies de altura y cayó en Pico Bonito, La Ceiba, y como buen conocedor del territorio nacional, se refugió en las cuevas de Taulabé, Siguatepeque, donde un vecino del lugar le llevaba comida diariamente para su sobrevivencia.

El monto de dinero que portaba eran más de doscientos cincuenta mil dólares de esa época, equivalentes en la época actual a más de 8 veces su valor. Se cree que ese dinero quedó en algún escondite de las cuevas donde Hanneman lo guardó. Días después se descubrió el lugar donde Hanneman se escondía y fue capturado por las autoridades, la hazaña de Hanneman fue de película y como recién había pasado la guerra con El Salvador, los hondureños estábamos habidos de patriotismo, por lo que pronto lo convertimos en nuestro villano favorito.

Algunos decían que su delito, lo había cometido en el extranjero y no en Honduras, por lo que no merecía que se lo llevaran las autoridades de Estados Unidos, la agitación era tal que el asunto llegó al Congreso Nacional, donde un congresista que pertenecía al PINU, redactó el artículo 102 de la Constitución que reza: “Ningún hondureño, podrá ser expatriado, ni entregado por las autoridades a un Estado extranjero”, artículo que años después, se quiso amparar Ramón Mata, el señor Hanneman fue expatriado, pero quedó el malestar en el pueblo hondureño, que probablemente fue causa para que al presidente de esa época Ramón Ernesto Cruz le dieron el golpe de Estado en el año 1972, la secuencia de la Historia la llevé a través de la prensa nacional que nos mantenía bien informados. Yo apenas era un cipote interesado en todo lo que ocurría en nuestra patria, nuestra querida Honduras.

La acción del señor Hanneman fue de suspenso y emoción, pero si hubiese sucedido en la época actual, no sería un buen ejemplo para las nuevas generaciones ya que cometió un delito grave y tuvo que pagarlo con reclusión en los Estados Unidos.

La Biblia dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos ni estuvo en camino de pecadores”.

Gonzalo Arita V.
Tegucigalpa, M.D.C.