Por: Fredis Mateo Aguilar Herrera
Islas de la Bahía, es parte de la segunda región de barrera coralina en el mundo, pero mayormente conservada y con más especies vivas que la primera región coralina de Australia, puesto que esta sufre deterioro a efecto del derramamiento petróleo y calentamiento global.
Esta segunda región de barrera coralina del mar de las Antillas o Sistema Arrecifal Mesoamericano, se extiende en aguas jurisdiccionales desde punta de Nizuc, península de Yucatán, México y continúa por Belice, Guatemala, Honduras, desde los departamentos de Cortés (Puerto Cortés y Omoa), Atlántida (Tela, La Ceiba), Islas de la Bahía (con mayor concentración en (Roatán-cayos Cochinos, Utila, Guanaja, José Santos Guardiola), Colón (Trujillo) hasta Gracias a Dios (a unos 50 kilómetros al NE del cabo de Gracias entre la frontera marítima de Honduras-Nicaragua, se encuentran arrecifes en islas del Cisne o islands Swan (municipio Brus Laguna, departamento Gracias a Dios ), cayos de La Mosquitia, cayos Media Luna, etc.
Esta barrera coralina tiene una extensión con más de 1,000 kilómetros de longitud y un área de 348,700 km². Esta formación de arrecifes es la más grande de América y del océano Atlántico y por su exuberante biodiversidad es reconocida Patrimonio de la Humanidad. Cuenta con una población aproximada de 29,000 especies de corales y 27,000 especies de peces, incluyendo 15 especies de peces loro, mismos que son muy bellos y con diferentes colores como por ejemplo turquesa, verde. Los peces loro, que se encargan de la limpieza del coral y se comen todos los tejidos dañados del coral y producto de lo que defecan conforman en 50% las arenas blancas, lo que explica que el origen de estas arenas en las playas de norte del país se debe a la desintegración de los tejidos dañados del coral.
Los arrecifes de coral son ecosistemas formados por millares de animales microscópicos denominados pólipos. Estos pequeños organismos con cuerpo blando e invertebrados, son parientes de las anémonas y medusas. Su base está formada por un duro esqueleto protector calcáreo, que compone la estructura de los arrecifes de coral. Es decir que los pólipos usan el carbonato de calcio presente en el agua marina para formar una estructura de piedra caliza que los protege. Los ecosistemas de coral, viven de manera simbiótica una cantidad de algas, que permiten atraer la energía solar, para el proceso de fotosíntesis y a la vez les proveen nutricionalmente. También los pólipos sirven de protección a las algas.
En viaje a Roatán a inicios de enero de 2023, se presentó la oportunidad de abordar el barco de cristal que hace un recorrido bajo cierta profundidad en este precioso mar de color azul turquesa, para poder apreciar los arrecifes coralinos y diversidad de especies y plantas marinas. De acuerdo a explicaciones del guía hay unas 19,000 especies de coral evolucionando al cien por ciento. En la exploración acuática se logra observar miles de peces distintos con diversos tamaños y colores. Entre las recomendaciones al hacer paseo acuático se restringe el uso de bloqueador y repelente, porque afectan en un 50% la salud del coral. También dicha región coralina, según expertos actualmente está siendo afectada por la más grande epidemia a causa de letal infección hasta que se convierte en lepra, que ocasiona la muerte entre un 60-80% por donde pasa dicha enfermedad y por lo tanto amerita dar seguimiento y monitoreo a la enfermedad, cerrar sitios de buceos infectados para prevenir la trasmisión a sitios no infectados,
protección y restauración de ecosistemas y tratamiento con medicamentos.
El guía continúa narrando que los corales se alimentan de lo que defecan los peces, mismos que se alimentan de los tejidos dañados que expulsan los corales, además existen distintos tipos de coral, entre ellos el coral fuego, duros y blandos. Los corales de fuego de color dorado-café, se asemejan a ramas de un árbol y su nombre se deriva debido a las quemaduras dolorosas de la piel en un segundo grado, además de fiebre y mal de orín que provoca a buceadores, los corales blandos guardan similitud con plantas o árboles y son todos los que no forman un esqueleto rígido, sin estructura calcárea y se mueven con las olas del mar. A este grupo pertenecen los corales: abanico, anémona, hidráulica, entre otros y los corales duros o pétreos, tienen una estructura calcárea rígida y entre estos están los corales: cuerno de alce, cerebro, dedo, azul y otros más.
En las proximidades del litoral costero se pudo ver pasto marino y comunidades de algas. A medida avanzamos en la ruta se aprecia un relieve submarino irregular, pasamos por un abismo de unos 190 pies, se miraban muchos canales o surcos y hondonadas, similares al relieve continental. En el trayecto no se aprecian por el día tiburones, debido a que el ruido los ahuyenta y los delfines se pueden observar a lejana distancia de la embarcación.
Los corales constructores de arrecifes, solo pueden crecer entre 37 grados latitud norte y sur, desarrollarse en una franja sublitoral en aguas superficiales a una profundidad de 30 a 40 metros, agua caliente no inferior a 20 grados Celsius y una media anual de comprendida entre 25 y 30 grados Celcius, aguas claras, donde la luz del sol llegue en abundancia hasta ellos, la sedimentación debe ser mínima, ya que dichas partículas pueden quedar sobre los pólipos, causándoles la muerte al bloquear los canales alimenticios.
La destrucción y agotamiento de coral, se da por las causas siguientes: aumento pesquero y uso de tecnologías, desarrollo irresponsable del turismo, blanqueamiento de coral a efecto del cambio climático, derramamiento de químicos, escorrentías y sedimentos. La salud de los organismos depende de temperaturas adecuadas, luz, cantidad de oxígeno, salinidad y claridad del agua. Protejamos los arrecifes coralinos y toda la biodiversidad marina.
Referencias:
Aguilar Herrera, Fredis Mateo Aguilar (2006). Organización regional de Honduras.
Revista Tópicos del Departamento de Ciencias Sociales. Tegucigalpa, 12-13.
Molina Chocano, Guillermo (1997). Marco del ordenamiento territorial en la República de Honduras. Revista Integración del Desarrollo Centroamérica, 52, 10-15.
Decreto 134/90, 29 de octubre. La Gaceta No. 26, 292. Ley de Municipalidades. 19 de noviembre de 1990.
Decreto180/2003, 30 de octubre. La Gaceta No.30,277. Ley de Ordenamiento Territorial. Tegucigalpa. 30 diciembre de 2003.