Carta abierta al liberalismo de Honduras

Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza(*)

Ya comenzó a generarse en el ambiente político del país la expectativa real e histórica que le permitiría al PL el retorno al poder después de muchos años de llanura, esto como producto de dos cosas puntuales: la primera es sin duda la corrupta administración del país del PN que por 12 años despilfarró el presupuesto nacional, destruyó el Estado de derecho, corrompió todas las estructuras de la sociedad y se vinculó nefastamente al tráfico de drogas, lavado de activos y el abuso de poder rampante en todos los niveles de sus administraciones hasta la violación de la misma Constitución de la República, situación que les seguirá pasando factura en el electorado además de la evidente división interna que existe entre los adláteres de JOH y el resto de los nacionalistas.

La segunda es el descalabro acelerado e inevitable de Libre en el poder, que no ha sabido responderle a la ciudadanía ni en sus más mínimas necesidades y que, con un gobierno dicótomo entre Xiomara y “Mel” presenta todas las contradicciones propias de un país en anarquía, caos y desorden administrativo, a eso hay que agregarle los problemas de nepotismo, decisiones funestas para el país en materia internacional, la poca voluntad de reestructurar el Estado de Derecho, el incumplimiento de la mayoría de las promesas de campaña, la errónea actitud para corregir la economía y fortalecer la educación y la salud más la amenaza de destruir a la grande, pequeña y mediana empresa con una ley de justicia tributaria llena de falencias y conceptos ideologizados.

Vemos el surgimiento de algunas candidaturas a lo interior del PL que van a dinamizar la base pero en las que debemos tener cuidado en el sentido que todas ellas deben promover la unidad granítica del liberalismo, es decir, debemos buscar un candidato que sea potable para todos los grupos y todas las líneas de pensamiento, un liderazgo tolerante, abierto, dialogante, definido en sus objetivos, claro en sus ideas, honrado, honesto, firme en sus posturas frente al gobierno y sus errores, con la suficiente altura moral para señalar aquello dañino para la nación venga de donde venga y en ese esfuerzo todos tenemos la responsabilidad de colaborar para construir esa unidad tan necesaria a lo interno que nos mantenga fuertes a lo externo y que nos permita ir construyendo una coalición de partidos políticos y de grandes sectores de la sociedad para el próximo ciclo electoral porque hay que entender que, de ahora en adelante, nadie podrá vencer solo en una elección.

Hago un llamado respetuoso a los líderes históricos, a los nuevos líderes, a los mandos altos, intermedios y bajos del partido para que comencemos ya esa labor, sin ventajismos ni agendas ocultas, sin odio para nadie pero con respeto para todos, entendiendo la necesidad de abrir la institución a una nueva generación de hondureños liberales que quiere contribuir a la reconstrucción material, espiritual, jurídica y política del país con una visión renovadora, con claridad de lo que significa ser liberal, que maneje la historia, el pasado, el presente y el futuro de nuestro instituto político y que, con decisión y voluntad se incorpore a la tarea de reconciliar a la patria sabiendo que ni la extrema izquierda, ni la extrema derecha, son o han sido respuesta a los grandes retos nacionales y que, como decía Aristóteles “debemos buscar el justo medio” y es ahí donde el PL habita y debe habitar.

Estoy seguro que saldrán a la luz pública otros candidatos que busquen representarnos pero de momento sería de mucha ayuda que aquellos que ya participaron en anteriores procesos electorales den un paso al costado, bajo la comprensión que si mantienen un liderazgo activo pueden ser parte de una administración liberal y pueden volver a participar en procesos posteriores pero que, mantenerse como candidatos por la necedad de interrumpir o perjudicar a otro finalmente perjudica al Partido Liberal, estoy seguro que, si con mentalidad de estadista y con amor al país y a la institución alguien hace esto y lo explica, el pueblo hondureño en general y el liberalismo en particular se lo premiará posteriormente.

También deben tener los aspirantes la inteligencia de saber que, el afecto que se les puede tener como audiencia de un programa de radio o TV no significa necesariamente que la voluntad del liberal se volcará en su favor en el proceso interno, de igual forma, los líderes locales deben medir y entender que no es lo mismo un liderazgo local que uno nacional, se necesita la confluencia de otras circunstancias, coyunturas y factores para poder tener éxito en una nueva elección, en fin, la decisión de participar debe estar acompañada de una profunda reflexión ciudadana, de mucho amor por Honduras y por el Partido Liberal y no debe verse como una posibilidad para repartirse un botín político sino como asumir la responsabilidad de redimir a este pueblo que ha sido demasiado golpeado por la misma clase política.

Mientras llega ese momento electoral debemos ir preparando al partido para su organización total a nivel nacional, la identificación del electorado joven, su incorporación a la lucha a través de su formación y capacitación en diversos temas, ir preparando los cuadros que podrían ser los futuros ministros, secretarios o directores de las instituciones es una tarea pendiente del partido y para ello se necesita el concurso de todos los que podemos aportar a ese fin, eso y mucho más es el llamado que todos tenemos en este instante, por eso el llamado es a todos, Honduras nos necesita hoy más que siempre.

(*) Abogado y Notario. Catedrático Universitario. Político Liberal.