Por: Gustavo A. Milla Bermúdez
“La Biblia de las relaciones entre Dios y el hombre”. Por medio de Dios se revela a sí mismo y da a conocer su voluntad y su propósito redentor. Contiene pues, la historia humana. Más aun al hombre por ser el núcleo del universo y semilla de la vida.
Hay igualmente conjuntos de leyes para la vida privada y pública para el hombre, y especialmente para el culto, y para instrucción moral y religiosa. Primordialmente la llegada del día del Señor, día terrible, de ira y furor ardiente, que convertirá la tierra en desierto y acabará con los pecadores en ella.
Las estrellas y constelaciones del cielo dejarán de dar luz; el sol se oscurecerá apenas salga, y la luna no brillará. El Señor dice: voy a castigar al mundo por su maldad, a los malvados por sus crímenes. Voy a terminar con la altanería de los orgullosos, voy a terminar a los soberbios e insolentes. Voy hacer que los hombres sean más escasos que el oro fino de “¡Ofir!”.
Dios eterno, qué infelicidad es la del hombre de efímera existencia cuando carga con el féretro de sus ilusiones yertas; cuando espectros pavorosos en su espíritu alertan semejando en el espacio a aves agoreras, ya no hay quien le dé la mano al borde del abismo de sórdida inconsecuente si en la amistad la perfidia, el cálculo vil encuentra la virtud, las ficciones de hipocresía rastrera, como el hálito del genio que presiden las tinieblas, cuando el ángel invisible que vigila su existencia de amarga efervescencias; en presagio de tormenta.
En el hombre político encontramos con más frecuencia al égomo, especial en altas esferas sociales, políticas y económicas, porque tiene la apariencia de seres intelectuales obnubilados por el alto grado de su ignorancia. Este hombre da la idea de que vive envuelto en un “enigma”, como cosa de significado oculto. Enigma, dicho de sentido deliberadamente encubierto para que sea difícil de entendimiento menos de lo que es la lógica. No se alcanza a comprender como pretende ser el hombre político demagogo, troglodita menos de lo es que la lógica absoluta de valores vanos. Aquí radica el verdadero atraso en que se encuentran los pueblos. El famoso socialismo del siglo XXL, reaccionario que entorpece con doctrinas utópica ocultando sus perversidades contra el proceso de desarrollo.
El hombre sin Dios en su corazón no es nada y esos son los del socialismo del siglo XXl, mas haciendo convenios y tratados con países que no entienden nuestra idiosincrasia y menos que somos un pueblo de arraigadas raíces de filosofía cristiana. Somos pueblo que oramos en nombre de Jehová y Jesucristo.
En todas las sociedades en cualquier país del mundo existen desórdenes sociales como también impera la corrupción y los ladrones como diásporas perversas, que hay que tratar como encontrar la vacuna contra esa epidemia, como el cáncer.
Este es un estudio de carácter literario-analítico de profundo contenido social y político, porque vivimos en una sociedad de egocentrismos, envidias y llenos de hipocresías que es el tóxico del hombre que vive sin Dios y lo olvidó. Ese es el gran enigma del mundo en que vivimos, es un humanismo equivocado como seres humanos irracionales; que si el viento sopla fuerte y sacude al árbol caerían muchos rabos y el hombre de “cromañón” volvería a las cavernas de todas las cualidades que alcanzó dentro de la historia del hombre moderno de hoy.
A esos del socialismo del siglo XXl hay que disgregarlos de nuestro país y de los hombres civilizados. No hay peor peligro en la política continuada para el hombre civilizado que encontrarse con un enfermo mental tóxico con ideas socialista-comunista de carácter dictatorial con sinónimos de opresor.
En la historia de la humanidad, el destino opera algunas veces en favor de los hombres y otras en su contra, pero lo que pronto parece terrible, llega a convertirse en una ocasión irrepetible de redención, de gloria.
Si nos dedicamos a educar al hombre tendremos mañana a un hombre nuevo y entonces comenzaremos a ver una sociedad llena de valores y desarrollo integral de nuestra patria. Entonces un pueblo libre con luz y esperanzas de un mejor destino. “Dios y el hombre”.