Visión de país en tiempos socialistas

Por: Marcio Enrique Sierra Mejía

Levantar el tema de la visión de país en Honduras en la actual coyuntura política, se puede considerar ridículo, para quienes controlan el poder de gobierno y para quienes se oponen a ellos. En ambos casos, les importa poco porque los problemas políticos coyunturales de corto plazo, pesan más en la arena política que, enfocar la discusión política sobre el futuro del país. Y, en cierto modo, se justifica porque el gobierno socialista va alterando el equilibrio político al ir imponiendo políticas públicas unilateralmente y, sin permitir, una apropiada integración sociopolítica para el desarrollo de la visión de país socialista que quieren imponer. Por lo cual, los pesos de acciones políticas cortoplacistas requieren una atención mayor, que la de propiciar la discusión o el debate, sobre ver el futuro de Honduras y el país que queremos construir.

Tener una visión de país significa, contar con una imagen objetivo de las características sociales, políticas, económicas culturales y ambientales que Honduras debe alcanzar en el mediano y largo plazo, aplicando planes de nación y planes de gobierno, consistentes entre sí y congruentes con las aspiraciones de la sociedad hondureña (http://www.aecid.hn). Exigir tal visión, es una bandera de lucha política válida, en las actuales circunstancias políticas en la que nos encontramos, porque el gobierno tiene realmente una visión de país inconsulta, y por lo tanto, está autoritariamente instaurando lo que cree o supone es la aspiración que la sociedad en general expresa y quiere apoyar.

La visión de país socialista se desconoce, aunque en la realidad impongan acciones de políticas públicas, dizque refundacionales, orientadas a establecer una institucionalidad y una normativa propias de una dictadura partidaria que beneficia solamente el interés particular de la elite política que controla al gobierno y, quienes no tienen una mínima capacidad, que permita crear las condiciones políticas necesarias que, deben establecer para lograr una completa y sensata visión de país socialista que anhelan.

Mientras que los anticapitalistas o socialistas hablan de instaurar una refundación del Estado, los liberales y nacionalistas pro capitalistas, no propician alternativas de desarrollo en fusión de una visión de país. No obstante que la derecha estableció una visión de país 2010-2038 y un plan de nación 2010-2022, instrumentos aprobados en el Congreso Nacional de la República, la derecha ha caído en el error de solo señalar las “ñangaradas”, sin ofrecer una nueva visión de país alternativa, a la que aspiren los hondureños. En otras palabras, actualmente la derecha hondureña, a pesar de contar con tres instrumentos para retomarlos, evaluarlos y actualizarlos, enfatiza más en denunciar acciones de políticas públicas sin ofrecer nada alternativo en contraposición.

Hasta el día de hoy sabemos por los hechos observados que, el gobierno sigue una línea de acciones públicas, dadas en función de una doctrina política antisistema capitalista, pero sin contar con una visión de país propiamente establecida, es decir, bajo un marco regulatorio que propicie el contexto jurídico e institucional del horizonte del país hacia el que se han propuesto desarrollar. Obviamente, realizar un proceso de tal naturaleza política no está en la mira política del Partido Libre, porque implicaría realizar un camino para su validación con el apoyo de todos los partidos políticos legalmente inscritos y de los actores de la sociedad civil.

En consecuencia, la vía que han escogido para instaurar la visión de país socialista, es por medio del autoritarismo y la sujeción de la sociedad civil a los mandatos del Partido Libre, que realmente recibe el apoyo de la internacional socialista, para sostenerse en el poder del Estado.

La derecha política hondureña y, por ende, el Partido Nacional y el Liberal, deben emprender una política de oposición basada en el reconocimiento de que Honduras es un país multicultural y plurilingüe y, en tal sentido, defender objetivos, metas, programas y políticas no solo en función de intereses mezquinos y ambiciosos de enriquecimiento individual corporativo o capitalista concentrador, sino en respetar esta condición para impulsar un desarrollo incluyente, equitativo y democrático. Somos el país más pobre y desigual del hemisferio occidental, que merece una clase política con espíritu solidario y comprometido con sacar a Honduras de esa realidad oscura en la que vive la mayoría de su población. No es imponiendo una refundación estilo Venezuela, Cuba o Nicaragua como vamos a salir del atraso en el que estamos, pero sí, concertando una visión de país que políticamente es integral y promueve la justicia social, la ética y la moral en el desempeño del gobierno. La promesa de vencer a la oposición que ha hecho la Presidente de Honduras, pasa necesariamente por el diálogo y la concertación de una visión de país integral y democrática. De lo contrario no va a vencer la sensatez sino la imposición dictatorial y la corrupción.