Por: José A. San Martin F.*
Cierto, se percibe un ambiente que expone una inquietante sensación con el devenir, a corto plazo, del desarrollo político, económico y social de Honduras. La titular del Poder Ejecutivo y la mayoría de sus secretarios de Estado, asesores y otros funcionarios, denotan con sus actuaciones el fortalecimiento de un clima de incertidumbre y tensión entre la población al no estar claro y definido el desarrollo político ideológico del gobierno actual. Las protestas están a la orden del día en casi todos los sectores en que el Poder Ejecutivo tiene injerencia. Salud, educación, infraestructura de carreteras, sector agrario, campesinado, transporte, etc., son algunos de los rubros cuyas poblaciones protestan por considerar que las políticas de gobierno no satisfacen las metas que se encaminen a solucionar sus problemas.
Aunado a esto, la política de Relaciones Exteriores que se está implementando, particularmente por la afinidad ideológica con los países de corte socialista comunista de la región como Cuba, Venezuela, Brasil, y Nicaragua, entre otros; igualmente ha surgido la duda al evidenciarse el interés del gobierno de establecer relaciones con los países referentes de las teorías socialistas comunistas. Nos referimos a la República Popular China (RPC) y a Rusia. Ambos países localizados geográficamente al otro extremo del planeta, muy distantes para mantener una fluidez en la comunicación física con nuestra región continental americana.
Es sabida la existencia de las diferencias político-económicas, además de las de corte geopolítico, que desde hace muchísimas décadas mantienen las grandes potencias mundiales para mantener su influencia hegemónica sobre los países en vías de desarrollo y el control de los recursos naturales, vitales para mantener el poder para influenciar a otros en beneficio de sus intereses nacionales. Nuestra región centroamericana es objeto, actualmente, del interés geoestratégico de las grandes potencias que buscan la supremacía mundial, no tanto para imponer el dominio de las teorías económicas socialistas, sino para dominar y someter dictatorialmente a nuestros pueblos cual si fuésemos sus vasallos, con la total ausencia de la libertad, la democracia, y la complicidad de nacionales; todo con el único propósito de acercarse a su acérrimo “enemigo”, los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro aliado de siempre y referente de la democracia y la libertad.
Y volviendo al tema de inicio, nuestro país vive, fácilmente comprobable, con infinidad de problemas, que mantienen en constante tensión a la población. Si bien es cierto poseemos una Policía Nacional y un apoyo, la policía militar del orden público, dedicados a mantener el orden interno. Sin embargo, esa tranquilidad que añoramos todos, está lejos de alcanzarse. Los denominados “colectivos”, organización perteneciente al partido político Libertad y Refundación (Libre), se encarga de andar creando desorden en los lugares donde se les da la gana. ¿O acaso actúan siguiendo órdenes para ejecutar un plan previamente concebido, maquiavélico? La pregunta obligada: ¿órdenes de quién? Porque, si nadie los manda y están actuando como lo hacen, significa que no hay gobierno sino ingobernabilidad. La autoridad que tiene la responsabilidad de mantener el orden no aparece, y si lo hace, no resuelve nada. Son evidentes las imágenes en los noticieros a los revoltosos agrediendo a la autoridad y estos no detienen a nadie por obstaculizar la función policial. Alguien puede expresar que es prohibido el uso de la fuerza desmedida; el caso es que no emplean ningún tipo de fuerza, y no es remoto que en alguna situación los mencionados colectivos, que poseen autorización de realizar tomas donde se les ocurra, hagan correr a la autoridad policial.
A la Secretaría de Salud la mantienen paralizada, sin poder operar efectivamente, aunado a otros agravantes como el desabastecimiento de medicamentos, huelga por retraso en pago de salarios, etc. Y por allí van todos, los maestros inconformes con su actual ministro; zonas rurales solicitando maestros por carecer de ellos; la empresa privada preocupada con las intenciones del gobierno en aplicar su nueva “Ley de Justicia Tributaria”, que consideran no cumple las expectativas de crecimiento que requiere el empresariado. En fin, es todo un desastre lo que está sucediendo. Parece que no hay alcalde en el pueblo, donde el sálvese quien pueda, prevalece. Insólito, pero cierto: Los colectivos del partido Libre son quienes negocian con las autoridades de salud para terminar con el conflicto que ellos crearon violentando el derecho a la salud del pueblo hondureño. ¿Dónde está la autoridad que tiene la competencia, la responsabilidad, la obligación de resolver estas situaciones? ¿Porque estos colectivos violan la ley y nadie hace nada?
Finalmente, solo quiero expresar algunas consideraciones aplicables a las Fuerzas Armadas (FFAA) y la Policía Nacional (PN) en referencia a sus obligaciones constitucionales. Además de colaborar con la Policía Nacional en la conservación del orden público, las FFAA han sido instituidas para mantener la paz, aparte de otras obligaciones plasmadas en la Carta Magna (Art. 272). Mientras que la PN, es la encargada de velar por la conservación del orden público, la prevención, control y combate al delito, proteger la seguridad de las personas y sus bienes; ejecutar las resoluciones, disposiciones, mandatos y decisiones legales de las autoridades y funcionarios públicos, todo con estricto respeto a los derechos humanos (Art. 293). La responsabilidad que la autoridad sea ineficaz en mantener la paz y el orden público recae sobre el titular del Ejecutivo como comandante en jefe de las FFAA y la PN. “El comandante es responsable de lo que se hace o se deja de hacer”.
*Excomandante general, FAH Licenciado en CCAAMM