VENTANA PEDAGÓGICA: Edgar Morin y los saberes de la educación del futuro

Por: Oscar Sierra Pandolfi*

Los saberes que plantea Morin, girar alrededor de conceptos, como holístico, bucle, además de sus proximidades pedagógicas al mundo del futuro que ya se está viviendo con respecto al mundo de las redes virtuales, los zappings, la telemática y del manejo de la cibernética, aplicados a la educación. Podría ser que lo que propone Morin, se oriente más a una especie de filosofía educativa, que a una pedagogía, no obstante, se puede considerar, que sus planteamientos son lo que allanan el camino de las pedagogías tradicionales, e incluso modernas. Desde el acto de pensar, que la educación tiene como basamento fundamental los saberes, nos muestra la ardua complejidad. Morin (2010):

1. Una educación que cure la ceguera del conocimiento.
Todo conocimiento conlleva el riesgo del error y de la ilusión. La educación del futuro debe contar siempre con esa posibilidad. El conocimiento humano es frágil y está expuesto a alucinaciones, a errores de percepción o de juicio, a perturbaciones y ruidos, a la influencia distorsionadora de los afectos, de la propia cultura, al conformismo, a la selección meramente sociológica de nuestras ideas, etc.

Morin, expresa, que es una rotunda responsabilidad, el Estado, la familia, el sistema educativo, los profesores, tienen que pensar un replanteamiento sobre la educación hacia los niños. Preguntarse cómo y por qué se están educando los niños, preguntas que ha estado siempre latentes en el pensamiento educativo, como problema más que ello, no solo epistemológico, sino ético y teleológico.

Otro elemento, importante en Morin, no solo es cuestionar, sino plantear como se puede validar el conocimiento y detectar de forma somera el error, hay fases en que la producción del conocimiento se expone a la contaminación de hipótesis, creencias, premisas, especulaciones, la débil sustancia de una teoría, por ello, promueve, que el error, debe ser eliminado, además que considerar otras dimensiones importantes, como la afectividad, que se puede ensombrecer con el odio o el amor, lo mismo sucede cuando al conocimiento, lo emparentamos, a cierta orientación afectiva, los oscurecemos, y la verdad científica se desvanece.

Contrario a lo anterior, se percibe que hay una desconfianza racional en el comportamiento de la ciencia, le abre una posibilidad de cometer errores, ya que se sosiega hacia la “percepción ilusoria”. Incluso, se puede afirmar desde el pensar de Morin, que la ciencia siempre ha estado frágil y expuesta a la equivocación y a la falacia, en otro sentido, al error. Se podría decir, que de algunas maneras han existido teorías que han protegido de forma intelectual a dichos errores.

2. Una educación que garantice el conocimiento pertinente.
Cuando Morin, se refiere a la pertinencia, va ocasionando un movimiento en el concepto, de que el conocimiento, se debe ir despojando de los errores, considerando, en sí mismo, el poder de conexión con el contexto que se desenvuelven. Así, pues, también, la pertinencia, se refiera a la no aceptación del fragmento, de restricciones de contenidos sumidos en estructuras cerradas y jerárquicas. No obstante, dirigirse a una reforma o cambio perpetuo, reafirma una acción compleja.

Ante el océano apresurado de información, existe la necesidad de elegir, seleccionar en código o en clave, expresa Morin (2010) “¿cómo seleccionar la información, los problemas y los significados pertinentes? Sin duda, desvelando el contexto, lo global, lo multidimensional y la interacción compleja”.

Otro punto emergente que aborda Morin, es el autoconocimiento, lo que implica dar realce a la unión con otros conocimientos diversos, lo que vendría a soslayar el fragmento, por lo tanto, la educación debe ubicarse en un contexto global, trascendente, universal, para que el ser humano y se aúne a la sociedad y a la estructura compleja.

Esto nos lleva a pensar que se debe promover la inteligencia general, que esté abierta y dispuesta para atravesar y trasnversalizar el contexto, lo global, hacia los escenarios de lo multidimensional, y es así donde los elementos o componentes sitúan su complejidad. Lo anterior, la inteligencia general se constituye y se estructura a base de conocimientos ya existentes, y que se someten a la crítica misma, lo que nos lleva a visualizar que se debe plantear soluciones para resolver problemas.

3. Enseñar la condición humana
En la nueva época de la posmodernidad, se deja marcada una nueva era, según nos expresa Morin. La condición humana, es una ética ulterior, que va asimilada con Levinas, va hacia la otredad, de los otros. Lo que podría llamarse humanidad común, en el sentido lato del término. También, una posición antropológica, donde lo cultural, nos abarca a todos, estamos situados en el universo, lo que indica Morin, que cualquier conocimiento con respecto al ser humano, este, debe ser contextualizado, único en el espacio y en el tiempo.

*Escritor, actor e investigador de temas pedagógicos y sociales.