Rubén Darío Paz*
Referirse a Erandique es remontarse a siglos de historia. Fue en sus cercanías, donde acaecieron las luchas de resistencia ante los conquistadores españoles en las primeras décadas del siglo XVI. De ahí que nombres como Cerquín, Congolón, Piedra Parada y Coyucutena, no solo sean referentes geográficos fascinantes, sino sitios de trascendencia como sustento identitario del pueblo lenca.
Lempira o Elempira, pese a que fue descrito por varios cronistas coloniales, fueron las mismas instituciones educativas estatales subsiguientes, las que pusieron en duda su existencia. No cabe duda, que lo que vino a reafirmar su gesta heroica, fue el hallazgo del colega Martínez Castillo, donde a finales de la década de los años ochenta, cuando publicó el referente libro “Los últimos días de Lempira”, y donde se argumentó con rigor académico, que dicho personaje, murió en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, contra Rodrigo Ruiz, un soldado español. Lempira, se convirtió así en el primer defensor de la territorialidad Lenca. Exiguos estudios arqueológicos se han llevado a cabo en las cercanías de Piedra Parada y Congolón, por lo que, sería oportuno que los mismos gobiernos locales se interesaran en desarrollar propuestas, más allá de las expectativas turísticas.
Toponimias sutilmente coincidentes
La terminación ique, se repite en diferentes puntos del centro y occidente de Honduras, por lo que aún resuenan topónimos como; Lepaterique, Ajuterique, Aloterique, Cacauterique, Celeterique, Nahuaterique, Locoterique, Aguanqueterique y Erandique entre otros, la misma terminación ique se extiende en parte del territorio salvadoreño.
“En la Relación hecha a su Majestad por el gobernador de Honduras, de todos los pueblos de dicha gobernación. Año 1582. ”, se enlista al pueblo de indios de Arandique, con veinte tributarios, y fue otorgado en Encomienda a Lope de Cáceres”, suponemos que se trata del actual Erandique.
En diferentes informes, monografías casuales y hasta en documentos oficiales, se viene asegurando que Erandique data del año de 1600, sin embargo, no existe fuentes historiográficas al respecto, pues al parecer los títulos coloniales “se perdieron” o los perdieron con dudosos propósitos, lo que sí son abundantes son los relatos orales, donde se menciona el denominado pueblo de Cerquín.
En el censo levantado por Fray Fernando de Cadiñanos realizado en 1791, se describe el Curato de Cerquín y se menciona a los pueblos de Erandique y Goalmoaca (hoy Gualmaca), este último ahora forma parte del casco urbano de Erandique, y de él queda un interesante barrio con su propio cementerio indígena, que por sus características e importancia debería formar parte del patrimonio nacional del país.
En el Censo realizado en 1801 por Ramón de Anguiano, en su condición de Gobernador Intendente y Comandante General de la Provincia, se enlista ha Erandique con 464 habitantes, pero ya se menciona que se incluye una reducción ladina, el pueblo originalmente de indios se convirtió en un pueblo ladino (emblanquecidos), sin que por ello se desconozca hasta la fecha un amplio componente indígena significativo en Erandique.
Fue hasta febrero de 1882, durante la administración de Marco Aurelio Soto, que se realizó la reposición del mencionado título. De lo que sí, estamos seguros es el hecho de que Erandique, es una población antigua e incluso Antonio R. Vallejo, con cierta deducción, no incluyó fechas en su Anuario Estadístico al respecto y se limitó a describirlo “Situado al pie del cerro llamado Azacualpa, es una localidad plana. Anteriormente ocupó el oeste del cerro Corquín, donde aún existen vestigios. El cabildo, que es de dos pisos, casa de escuela, oficina telegráfica, panteón, lavaderos públicos, rastro y tres iglesias son las edificaciones con que cuenta. Cultivan, plátanos, maíz, trigo, duraznos, etc. El clima es fresco y agradable. Los pueblos de San Andrés y San Francisco, son los que corresponden al distrito. Erandique dista del primero tres leguas y del segundo cuatro”.
En la verificación del censo realizado por Antonio R. Vallejo al encontrarse al frente de la Dirección General de Estadística, Erandique aparece como municipio. Con la acuciosidad de Vallejo, se tenía un recuento a nivel nacional de oficios, ingresos, causas de muertes, sexos, hijos legítimos e ilegítimos, enfermedades que se padecían e incluso, si se trataba de personas normales, idiotas o locos…
Al instaurarse los distritos, como elementos administrativos desde el Estado durante el período de Reforma Liberal, Erandique fue cabeza de Distrito y tenía influencia sobre los pueblos vecinos de San Francisco y San Andrés. A la cabeza de cada Distrito se nombraba un gobernador, cargo honorifico, no remunerado pero obligatorio.
La actividad minera en el occidente de Honduras
La mayoría de fuentes históricas convergen, que, durante el dilatado proceso colonial, fue el hallazgo de minerales, el que alentó el proceso de configuración territorial de la provincia de Honduras. En varios informes sobre los recursos naturales de la mencionada región, se describen abundantes minerales, así se lo describe Francisco Cruz en 1888, al referirse a la provincia de Gracias “El Distrito de Erandique es reputado por sus hermosos ópalos, que tienen altos valores en Londres”. En otro informe se dice “La cordillera tiene grandes minas en cuarzo y piedra caliza no explotadas. Erandique ópalos de diferentes colores. Últimamente se han descubierto verdes y ambarinos de muy buena calidad”
“Desde la llegada de los españoles en Honduras, empezaron a explotar la mina de ópalos, situada en la aldea de Gualgüire exactamente en lugar conocido como “La calavera o La fragua: aquí hay vestigios del trabajo que hacían, como ser: Cuevas de 200 metros y enormes socavones. No se sabe quién o quiénes trabajaron en esta mina después de los españoles, pero sí, a partir del año de 1958, los señores Jacobo Salvador Cruz Cruz, José María Cruz, con la ayuda de un norteamericano llamado Lucke y de don Rafael Díaz, iniciaron su trabajo, que con una barra y una pala extraían piedrecitas de todos colores, las que eran compradas por el gringo. Posteriormente, en el año de 1978, otro norteamericano llamado Leo Fullwood, concesiono la mina. Este señor con ayuda de tractores, compresores y dinamita encontraron cantidades de ópalo de veta y piedra negra. Desde entonces esa mina fue bautizada con el nombre de Santa Fe” (…) Existen otras minas en las aldeas de San Antonio de la Montaña, Valle de la Cruz, La Laguna y Azacualpa Grande, en todas ellas hay ópalos de diferentes variedades” A las anteriores se suman; mina El Tablón, Cuesta de la Mina, y la mina de Sosual, esta última se comparte con el vecino municipio de San Andrés. En palabras de Teófilo Enamorado, “se estima que el área de las minas de ópalo, abarcan casi 90 kilómetros cuadrados”. No debemos olvidar que el empuje de la actividad extractiva del ópalo, su atrayente comercio y su estratégica situación geográfica sirvió para, que en marzo de 1932, el gobierno de Vicente Mejía Colindres, le otorgará el título de ciudad a Erandique.

Un centro histórico de importancia
El casco urbano de Erandique, se extiende sobre una geografía irregular, sus calles tienen un trazo desigual, algunas céntricas bastante amplias, otras estrechas e inclinadas. Resulta inexplicable como es que, con todo el acervo histórico-cultural que tiene Erandique en la historia de Honduras, la mayoría de calles luzcan descuidadas. Siempre hemos considerado que un municipio como Erandique no puede estar al margen del desarrollo y es aquí donde se le debe exigir a las corporaciones municipales, sobre todo ahora, que las transferencias desde el Estado, siguen siendo dilatadas, pero seguras. Un proyecto de conservación del empedrado inicial, sería oportuno, eso podría generar entusiasmo a propios y extraños.
Remanentes coloniales
A la fecha se logran identificar algunas viviendas con remanentes coloniales, enormes patios muchas veces con corredores interiores, zaguanes e incluso algunos con vistosos jardines o espacios para secar café.
En la breve reseña histórica de Erandique, el historiador local, Martínez, se pregunta ¿Cuántas edificaciones antiguas hay? “no sé exactamente, pero a partir de que el IHAH hiciera un recuento aparecieron en lista unas 12 viviendas, pero quiero exponer que existe a escasos dos kilómetros del centro histórico, una edificación que data de antes del siglo XVIII sus paredes miden unas cuarenta y cinco pulgadas de grosor, de doce varas de ancho por veinticuatro varas de largo” (…) Entre las casas registradas están: la casa de doña Guadalupe Peakop hoy de Marco Tulio Bautista, la casa de doña Rosa Estada hoy de Amalia Castillo, la casa del sacerdote español José María Donaire, hoy de los herederos de don José Carmen Gámez. Al panorama anterior es oportuno mencionar que en Erandique, podemos sumar otras casas de interés patrimonial, (La casa de los Martínez Vásquez, de grandes dimensiones, entejada a dos aguas con amplias paredes- 1700-1750). Otras por que fueron residencias de influyentes sacerdotes, y otras por su estilo costumbrista que nos marcan momentos de esplendor.
Erandique, es de los pocos cascos urbanos de tierra adentro, que conservan tres edificaciones eclesiásticas, la iglesia de Santa Bárbara en el barrio El Centro, La iglesia de San Sebastián en el Barrio de Goalmoaca, la iglesia de Mercedes en “El Barrio Erandique” que data de mediados del siglo XVIII.
Particular interés tiene la iglesia de Santa Bárbara (1800), calle de por medio con el parque central, es la única iglesia en Honduras que sus dos torres campanarios están separadas del cuerpo principal, podría tratarse de errores en el diseño, pero también limitaciones con los presupuestos, de ahí que se hayan trastocado los planos. La iglesia de San Sebastián, recobra trascendencia por su antigüedad, data de (1766), con sobrada calidad estética, y su elegante atrio cerrado, que era utilizado para celebrar los Guancascos y el Baile del Negro, prácticas que ahora se han dejado de realizar, ante la negativa de caprichosos sacerdotes, que prohíben el alentar este tipo de festejos, por considerarlas mágico-religiosas. Es lamentable y absurdo que en pleno siglo XXI, donde debe haber mayor tolerancia y valoraciones a las tradiciones, se pretendan negar estos espacios de convivencia para los pueblos culturalmente diferenciados. En el otro extremo del casco urbano, se encuentra la iglesia de la Merced (1754) y su gran plaza, restaurada a nivel de fachada en varias ocasiones. Con alguna frecuencia en nuestros pueblos se asegura, que las iglesias coloniales, fueron obra de españoles, situación que resulta falsa, fueron indígenas, negros y mestizos, los que “colaboraron” de manera forzada en la edificación de templos, cabildos e incluso en puentes de mampostería.
Un amplio parque central
Su antigua plaza de armas, dio paso a la construcción de un modesto parque, gracias a la iniciativa del ejemplar alcalde Juan Pérez Flores, a su vez impulsor de otras iniciativas en la infraestructura, gracias a él en 1937 se construyó la segunda planta del Palacio Municipal, es importante saber, que Güinope, Juticalpa, Catacamas y Erandique tienen los cabildos municipales de mayor extensión en el país. Para el año de 1940, el alcalde municipal, Adán Iglesias, manda a instalar la estatua del cacique Lempira.

Erandique y el transporte aéreo
Como la mayoría de pueblos del interior de Honduras, el transporte inicialmente se hacía a pie o a lomo de mulas, tomando en consideración las famosas derechuras o caminos reales. Como bien nos recuerda el colega German Martínez, “El año de 1963: La SAHSA lleva el primer carro (Jeep desarmado, el cual es armado por técnicos de la empresa) para el transporte de carga, desde el campo de aviación a la ciudad”. Fue hasta los años de 1967-1968, durante la administración de López Arellano, que se logró hacer la carretera que desde Erandique, conecta con San Juan, Intibucá. Demás esta señalar, que actualmente, a lo largo del año esta carretera permanece en mal estado, y durante la época lluviosa se vuelve casi intransitable. Es inconcebible, que una carretera de tanta importancia para los denominados pueblos de la Frontera del Sur de Lempira, este abandonada.
Refrescando la memoria
Con la franca esperanza de que los erandiques, no olviden sus prácticas culturales y exijan sus derechos para preservarlas, les incluyó por su importancia la descripción que realizó el amigo R. Berrios sobre él;
“Ritual del Baile del Negro
El alba con sus manos de neblina esconde en las velas de la noche y alumbra mi camino. Hoy vengo de la aldea con todos mis amigos a la feria; quiero marchar en procesión con el Baile del Negro, hablar con San Sebastián, Patrón del pueblo y conversar en rezo con el Pozo Santo. Un relincho de cohetes me saluda, revuelve, mis caracoles de entusiasmo. La gente se desgrana por la plaza, tranquila como las abejas. La campana despierta a las vecinas con su diente mohoso los regaña. He gastado las horas en compras y visitas. Ahora el sol marca las cuatro y media. Sale la procesión de la iglesia con giro a la montaña de Azacualpa, de pie frente a nosotros. Es una fiesta de Padres Nuestros y Aves Marías, una serpiente lenca que sube con sus cantos de color a su patrón. Arriba, El Negro, imágenes de aldea y alguna gente del campo nos aguardan. De pronto los que esperan, inician el camino en dirección de los que suben. El encuentro es el abrazo profundo de dos hermanos de sangre. Dios habla en labios de los concurrentes.
Bajamos a la iglesia con la sonrisa de Santo, con las gracias de El Negro y sus acompañantes; el que lleva la daga que llaman partesana el que porta bandera y cruz en Vara Alta, el pito y los tambores.
El Negro y sus acompañantes con su baile son en esencia un cuadro vivo de la feria, gozo de aldea, alegría en mazorca, un festival de máscaras y atuendos que persigue niños, trenzas y sombreros para gracia de labios con la burra-un carrizo tridente- para tocar la boca del santo Sebastián; pelea con sus acompañantes entre rezos y chistes campesinos que son una locura de contento. La feria de Erandique es, además, música en cuerda, convivencia de etnia, beso de novios, toro fuego, bailes populares, consulta de los lencas con su santo (a voz te pido en tu voz), compra de velas, focos de mano, rosarios, crucifijos, petates, granos y machetes, panes diversos, tijeras y cuchillos, cucharas, tazas, pantalones, blusas y sostenes; visita al Pozo Santo. Es también recordar a Macedonio Chávez, Lenca de Chimizal, uno de los primeros en ponerse la máscara de El Negro para desempeñar con energía su papel; rememorar a nuestra Auxiliaría de la Vara Alta cuyos terrenos fueron vendidos o alquilados-no lo sabemos- a firmas extranjeras que nada tienen que ver con rituales lencas. Hoy regreso a mi aldea, mi cuerpo bendecido por el santo. Rezo en silencio un Padre Nuestro y dos Ave Marías. Una oración de estrellas se agazapa en la noche y canta en mi vereda. (Erandique, enero, 1997).
Personajes de Erandique en la obra de Roberto Castillo
Varios críticos literarios hondureños, sostienen que El Corneta, es un texto clave de la narrativa hondureña, publicado en 1981, pronto se convirtió en lectura obligada para estudiantes de secundaria y universitarios. Aunque Roberto nació en San Salvador, sus vínculos con Erandique fueron permanentes, tanto que los personajes que dan vida a su novela corta El Corneta, vivían en Erandique, sino recordemos a Tivo (el protagonista principal) (hijo de don Cruz Orellana), y a Juvencio Charancaco. (Jacobo Orellana), hermano de Tivo. El informante estimado de R. Castillo era Salvador Reyes, conocido como “Mundo”, él aún vive en Erandique. Lo mismo sucedió en algunos cuentos que forman parte de Subida al Cielo y otros cuentos, e incluso en su renombrada novela La guerra mortal de los sentidos. Erandique, siempre formó parte del imaginario, de uno de los más brillantes intelectuales hondureños, como fue nuestro amigo y maestro Roberto Castillo Iraheta.
A Teófilo y Julio César Enamorado, al igual que Manuel Antonio Vásquez, amigos, colegas y cómplices de emprender cosas buenas por Honduras.
Guatincara, abril 2023
*Director de Gestión Cultural en el Centro Regional Universitario de Occidente-CUROC-UNAH, y docente investigador de la UPNFM-Santa Rosa de Copàn.
- Leyva, Héctor M. Documentos Coloniales de Honduras. Colección Padre Manuel de Jesús Subirana. Centro de Publicaciones del Obispado de Choluteca. Página 58. Tegucigalpa, abril de 1991.
- Vallejo, Antonio R. Primer Anuario Estadístico de Honduras. Correspondiente al año de 1889- Editorial Universitaria-UNAH. Ver Página, 74. Tegucigalpa,1997.
- Vallejo. Op.cit.137
- Vallejo. Op cit., 141
- Cruz Aníbal, Salvador. Monografía de Erandique- Informe mimeografiado. Programa de Formación Continua-UPNFM. 2003.
- Conversaciones en off, Gracias, Lempira, abril, 2023.
- Martínez, Francisco German. Carta de un Lenca a “Juvencio”. Ediciones Guardabarranco. Tegucigalpa, 2011
- Martínez.Op.cit., página 94
- Berrios H. Rubèn. Espiga Ceremonial. Litografía López. Tegucigalpa 1998