En una sucesión de encontronazos, fallos, golpes y hombres al suelo, los dos únicos tiros entre los tres palos del partido, los dos más allá del minuto 93, tras hora y media inexpresiva, establecieron el resultado más acorde entre el Roma y el Milan (1-1), que disimularon su decepcionante duelo, su pulso nulo por la Liga de Campeones, con la emoción final del 1-0 local en el 94 y el 1-1 visitante en el 97.
Todo el encuentro se redujo al tiempo añadido. Lo único rescatable de la frustrante tarde de fútbol entre ambos equipos.