Oscar Estrada
El ministro de Planificación Estratégica del gobierno de Xiomara Castro, Ricardo Salgado, publicó, a través de la cuenta oficial de la Secretaría, un video en donde hace referencia a Yuval Noah Harari, un historiador israelí que explora los desafíos y oportunidades que se presentan en un mundo cada vez más interconectado. “Harari dijo que Honduras iba a durar hasta el 2050”, cita Salgado, alertando luego que “en manos de esa oposición conspiradora, Honduras no llega al 2030”.
Harari hizo referencia a Honduras en su libro publicado en 2018, 21 Lecciones para el siglo XXI. En él menciona el riesgo de que algunos países, incluyendo a Honduras, desaparezcan hacia fines del siglo XXI debido al cambio climático y otros factores como la pobreza, la violencia y la inestabilidad política. En el libro no menciona el año 2050, la fecha la usa luego en entrevistas como una referencia de lo urgente de las medidas que como humanidad necesitamos tomar.
Como humanista, Harari comprende (y así lo indica en sus libros) que los cambios deben ser a la vez globales y locales, individuales y colectivos. Entre las principales lecciones que ofrece se encuentran la importancia de la educación para desarrollar habilidades clave como el pensamiento crítico y la adaptabilidad, la necesidad de tomar medidas para reducir la brecha entre ricos y pobres, y la relevancia del diálogo intercultural para abordar conflictos y diferencias culturales. También destaca la importancia de la colaboración internacional para abordar los desafíos globales, la importancia de desarrollar una comprensión más profunda de nuestro entorno y el impacto de nuestras acciones sobre él, así como el papel fundamental de la empatía y la compasión para construir una sociedad más justa y equitativa.
Harari no se enfoca en los problemas específicos de Honduras, lo usa más como un ejemplo de lo que puede pasar en los países más pobres del mundo. Él reconoce que el destino del mundo está al final en las manos de los países más poderosos y los demás dependemos de esa voluntad política. No habrá combate al cambio climático, la desigualdad económica y social, o la inestabilidad política sin Europa, Estados Unidos y China en el barco.
Otra de las críticas que podemos hacer a Harari, es que no aborda la tecnología emergente y sus implicaciones en la economía, el trabajo y la sociedad en general de manera detallada. Aunque menciona el papel cada vez más importante de la inteligencia artificial y la biotecnología, no profundiza, como lo hacen quizás otros autores como Zygmunt Baumann, en cómo estas tendencias podrían afectar el futuro del trabajo, la privacidad o el control político.
Me alegra que el ministro Salgado use referencias intelectuales tan vigentes para explicar el contexto de Honduras, sin embargo, a juzgar por el video que compartió la SPE, creo que ha perdido un punto importante del libro. En 21 lecciones para el siglo XXI, Harari argumenta que debido al aumento de la polarización política y la propagación de la desinformación en las redes sociales, es fundamental que las personas aprendan a escuchar y entender diferentes puntos de vista. Él considera que el diálogo es una herramienta esencial para construir consenso y solucionar conflictos. Destaca la importancia de que el diálogo esté basado en la empatía y el respeto mutuo. Esto implica estar dispuesto a aceptar que nuestras propias creencias y opiniones pueden estar equivocadas y estar dispuestos a cambiarlas si es necesario.
Y ya que Salgado disfruta de la lectura de Harari, debo recordarle además que él ha escrito sobre el comunismo en su libro Sapiens: de animales a dioses, breve historia de la humanidad. Allí describe cómo el comunismo fue una respuesta a los problemas que surgieron con la Revolución Industrial, que pretendaid establecer un sistema económico en el que el trabajo y la producción fueran compartidos por todos los miembros de la sociedad, en lugar de estar en manos de una clase privilegiada. Pero también señala que el comunismo ha tenido graves limitaciones y ha llevado a la opresión y la falta de libertad en muchos casos. Harari argumenta que el ser humano es inherentemente egoísta, y que cualquier sistema que pretenda eliminar la desigualdad tiene que lidiar con este problema. Alerta además que el comunismo a menudo ha llevado al fracaso económico, lo cual lo ha puesto en desventaja frente a otros sistemas como el capitalismo o el socialismo democrático.