SALVANDO del tintero digital estos mensajes. De un empresario: “Pues le comento, presidente, que lo he compartido con las altas gerencias para que lo distribuyan a sus subalternos además de haberlo compartido entre la familia”. “Tremendo mensaje”. Otro lector: Me gustan los relatos, estilo cuento, de los editoriales, porque dejan una moraleja. Y que el Sisimite –que es adelantado ya que siempre sale con una reflexión aterrizada–comente como lo hace con la lección del cuento de Winston: “que es posible influir en la toma de decisiones –independiente de la posición–siendo respetuoso, pero encontrando formas sutiles de expresar tus puntos de vista”. Otro lector: El Sisimite me hizo recordar la primera ley sobre el poder –del libro Power de Greene– “Nunca Opaques a tu Maestro” o “Jefe”. Una lectora: “Wooooow… qué tremenda perla de sabiduría la que acabas de brindarnos con un cuento, muchísimo razonamiento –el Yang Yin– una excelente forma de poder expresarle a un superior lo que estaba mal: formidable salida. Me recordó esta frase de Robin Sharma: Saber qué hacer y no hacerlo, es lo mismo que no saber hacer”.
Otro lector: “Sonrío pensando que hace años, el entonces secretario de Educación de México, publicó una edición de los clásicos universales”. “Muchos criticaron tal inversión: En un país con tanto analfabetismo, ¿quiénes van a leer a Cervantes? La respuesta: Para que cuando dejen de serlo, lean el Quijote y no el Instagram”. “Esto aplica también a los analfabetos que sabiendo leer, no quieren hacerlo”. Otra contribución que se quedó de la Semana Santa: “La palabra Pascua (pascae en latín, pèsaj en hebreo) significa PASO”. “En el caso de los judíos representa el cruce del Mar Rojo, es decir el PASO de la esclavitud hacia la libertad”. “Para los católicos se conmemora la resurrección de Cristo, es decir, el PASO de la muerte hacia la vida eterna”. “Incluso para los agnósticos significa la supremacía del espíritu por sobre la materia”. “Por eso en estas Pascuas deseo de todo corazón que nos animemos y demos ese PASO”. “El paso que nos haga pasar: De la resignación a la acción; de la indiferencia a la solidaridad; de la queja a la búsqueda de soluciones; de la desconfianza al abrazo sincero; del miedo al coraje de volver a apostar todo por amor; de recoger sin vergüenza los trozos de sueños rotos y volver a empezar; de la autosuficiencia a compartir el fracaso y los éxitos; de hacer las paces con nuestro pasado para que no arruine nuestro presente; y de saber que de nada sirve ser luz, si no podemos iluminar el camino de alguien”. De un fundador del colectivo: “Y como de complacer melodías se trata y Winston es mi amigo, por qué no le consulta ¿cuándo nos van a quitar esa denigrante etiqueta de “Triángulo Norte”? Nos meten en un costal indigno sinónimo de migración irregular, corrupción, crimen trasnacional, narcotráfico, etc.”. “¿No tenemos dignidad, autoestima, amor a lo propio, soberanía, independencia?”. Estuve la semana pasada en Chicago, visité una universidad y cuando me preguntaron de dónde venía, me dijo el Doctor en Historia: “Northern Triangle”. “Very ugly situation in that region, right?”. “Me sentí disminuido, estaban violentando la dignidad de mi país, qué mal nos tratan”.
Otro lector: “Antes usaban anteojos Ray Ban, les gustaba que les vieran la cartuchera en la faja, ahora es el chunche famoso, le llaman tirar rostro”. Una lectora: “Y aquí estoy yo, descansando en mi casa de montaña, jardineando, pintando, leyendo y disfruto al máximo ya sea sola o acompañada, disfrutando la tranquilidad, el bello paisaje, sin cable ni internet, solo el del celular que lo uso más para oír música estando aquí, lejos del bullicio de la ciudad, admirando la belleza de la luna de abril y del cielo estrellado, algo retirada de la inteligencia artificial aunque no del todo, sin saber de las noticias en este pequeño retiro que Dios me ha regalado; pero sin dejar de leer su editorial que siempre es un gusto”. “Las contradicciones de nuestra pequeña sociedad en la cual todos o casi todos consideran tener un celular como apéndice obligatorio, aunque no tengan trabajo ni medios de subsistencia, es el amor a las cosas y no a las personas”. Otro lector: “Además nos volvemos sedentarios empeorando nuestra salud pues es gran contribuyente del sobrepeso, obesidad, enfermedades coronarias, diabetes, etc. Por lo tanto, esos chunches hay que usarlos con la cabeza no que la cabeza la metemos en los chunches para que nos idioticen”. (¿Será por eso –interviene el Sisimite– que sacaste la cuenta que, de 100 mil cabezas, una piensa y 99,999 embisten? Sí, pero pensándolo bien –responde Winston– no todas embisten, la mayor parte de las cabezas pasan embrocadas, sumisas a los chunches esos. Y los idiotizados dueños de las cabezas, van a terminar cuscos, con braquidactilia, dedos achatados de ET).