Gabriel Zaldívar, el pintor que dejó una huella “catracha” en el Museo del Louvre

La realidad de Honduras, así como su riqueza natural y cultural, alimentan a diario la inspiración del artista del pincel, Gabriel Zaldívar, quien recientemente se convirtió en el primer “catracho” en exponer sus obras en el Museo del Louvre, en París, Francia.

Nació en 1966, en el municipio de Pinalejo, en el departamento de Santa Bárbara, donde el esplendor de la naturaleza, con sus verdes montañas, cultivos multicolores y fauna silvestre cautivaron sus sentidos desde que era un niño.

De su padre, ya fallecido, llamado también Gabriel Zaldívar, aprendió el amor por la tierra; él era un hombre de negocios, pero también tenía variados cultivos.

Las dulces notas musicales de un piano se escuchaban en la casa del futuro artista, ya que su madre, Daisy Ordóñez, era la maestra de música del pueblo…

“Era una persona que portaba el arte en todo lo que hacía, muy habilidosa y una calidad humana enorme que yo creo que eso también me hace ser el artista que soy”, manifiesta Zaldívar.

En su vida también influyeron las costumbres y tradiciones de sus vecinos, entre estos, monjas canadienses, sacerdotes españoles, un alemán y habitantes que portaban culturas ancestrales.

VOCACIÓN POR EL ARTE

Su naciente vocación por el arte lo motiva, en su adolescencia, a emigrar de Santa Bárbara, rumbo a Tegucigalpa, en 1985, donde años más tarde se gradúa de la carrera de Magisterio en Artes Plásticas, en la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA).

Ávido de conocimiento, el joven profesor más tarde obtiene la Licenciatura en Pedagogía y luego una Licenciatura en Arte, ambos títulos en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM).

“Toda esa formación me ayudó para establecerme como docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán”, afirma el entrevistado.

“Mis primeros pasos como artista fueron, en primer lugar, como estudiante de la Escuela Nacional de Bellas Artes y una vez que me gradué, fui solicitado para integrarme al grupo de maestros de la Escuela Nacional de Bellas Artes, lo cual considero un gran honor porque yo era un joven recién graduado y sin embargo los maestros vieron en mí las aptitudes para poder enseñar y para poder ser un artista”.

REALISMO MÁGICO

Actualmente, a la par de sus labores como docente de la ENBA y de la UPNFM, Zaldívar continúa trabajando en su producción artística, cuyo estilo ubica dentro del realismo mágico.

“Mi estilo artístico se enmarca en lo que en Latinoamérica se ha definido como realismo mágico, eso significa que discursamos de una realidad, pero con las explicaciones a partir de la magia, pero la magia entendida como la mítica de la vida”, explica el artista.

“Para mí, todo parte de la ciencia y de la ciencia nos vamos al campo de la creatividad, que para nosotros los artistas, ese es nuestro lenguaje, la forma en la que nos expresamos”, comenta.

Detalla que su estilo artístico “es el resultado de una búsqueda personal, de una búsqueda como artista, siempre parto de la ciencia, siempre que voy a tocar un tema, lo investigo a profundidad, desde diversos aspectos de la ciencia para a partir de allí buscar la creatividad”.

En junio del 2022, el pintor presentó una exposición individual en la Pinacoteca del Banco Central de Honduras (BCH), la cual despertó un enorme interés del público y pronto se volvió viral en las redes sociales.

MUSEO DEL LOUVRE

A raíz de esa exposición, el artista se convirtió en el primer hondureño en exponer sus pinturas en el Museo del Louvre, en París, Francia, triunfo que para él fue un sueño hecho realidad.

¿Cómo lo logró? Zaldívar relata que “una empresa que monta exposiciones, una galería, me contactó directamente diciendo que habían visto lo de las redes, habían conocido mi muestra y que estaban muy interesados y me invitaron a aplicar para poder exponer en el Carrousel del Museo del Louvre, en un evento que se llama Art Shopping, que se realiza todos los años”.

“Al principio fue muy emocionante e impactante porque algún día, en mis sueños de juventud, pensé en ir al Museo del Louvre y ver las obras, pero nunca pensé que iba a tener la oportunidad de compartir el espacio y de exponer dentro de esos espacios”, confiesa satisfecho.

Una vez que viajó, gracias al patrocinio del BCH, de la ENBA y de su familia, “realicé una pequeña muestra, tenía un stand en el cual yo estaba exponiendo los trabajos; fue muy visitado y recorrido por el público, gustó mucho”.

DESTACADO POR FORBES

Meses después, mientras revisaba su celular, el pintor recibió la foto de una noticia en la que él aparecía en la revista Forbes Centroamérica como uno de los artistas más creativos de la región.

“Fue una gran sorpresa que la revista Forbes me haya destacado como un hondureño creativo, cosa que agradezco en el alma porque eso sigue abriendo puertas para mí, para el arte hondureño, porque en este camino espero no recorrerlo solo, sino que los demás artistas vean que sí se puede seguir adelante”, expresa Zaldívar lleno de optimismo.

Con su pincel en mano, el artista “catracho” prepara nuevas obras, una para donarla a una causa solidaria y otras que podría exponer en México, Holanda, Japón y Sudamérica, donde ha sido invitado a participar en una serie de eventos donde continuará poniendo en alto el nombre de Honduras.