Por: Carlos Medrano*
Ha más de un año del gobierno de la Presidente Xiomara Castro podemos señalar que la salud, la educación y la seguridad no han dado los resultados esperados, luego de una serie de promesas de campaña que ofrecieron cuando andaban pidiendo el voto a un pueblo enfermo, ignorante y víctima de las maras y pandillas que afectan lastimosamente al más pobre.
La presente administración pareciera tiene como prioridad una agenda política, ideológica y populista que no los deja ver la realidad que está sufriendo el pueblo, sumido hoy más que nunca en la extrema pobreza.
Recientemente visité a una persona muy querida por la familia quien fue atropellada por un rapidito encontrándose convaleciente en el Hospital Escuela esperando turno para ser operada de sus piernas, pero por desgracia adquirió una bacteria que es producto del desastre que existe en las salas de emergencia, provocando que después de más de dos meses no haya sido intervenida en su lesión.
No hay medicamentos, no hay infraestructura médica apropiada, están colapsadas las diferentes salas, mientras el ministro José Manuel Matheu está sumido en medio de huelgas, tomas de sus edificios, de la lucha interna de Libre, que no le ha permitido realizar una buena gestión.
En un garrafal error, el gobierno determinó quitarle el fideicomiso a Banco de Occidente (que de acuerdo a los críticos era uno de los fideicomisos que estaba dando resultados positivos para el sistema), dejando prácticamente “en las latas” a la salud del pueblo hondureño.
En materia educativa y después de una pandemia que paralizó el sistema casi dos años, el ministro Esponda no ha sido conciliador como para atraer a todos los involucrados en la materia y echarle “la vaca” unidos a una crisis educativa sin precedentes.
Con cientos de centros educativos todavía destruidos por la pandemia y los huracanes, con el gremio magisterial en oposición por algunas medidas de gobierno, con un presupuesto no suficiente para enfrentar a este “monstruo de mil cabezas”, lo más seguro es que miles de niños quedarán excluidos de la educación en Honduras en el 2023.
Para finalizar la seguridad ha tenido un deterioro evidente en la presente administración, volvieron las matanzas, el robo de vehículos y creció la extorsión que tiene a la economía en franco deterioro, sin que la Policía pueda desarticular las bandas ya existentes y operando impunemente.
Dejaron de pagar a la empresa que innovó la tecnología del Sistema Nacional de Emergencia 911 que había dado excelentes resultados evidenciando actos delincuenciales con la construcción de las ciudades inteligentes, dejando a ciegas a la Policía Nacional.
Minimizaron el papel de las Fuerzas Armadas en la seguridad ciudadana, quitándole fuerza a la presencia de la autoridad en las calles y barrios peligrosos, lo que permitió que muchas matanzas y secuestros se desarrollen y crezcan en todo el país.
En materia de salud, educación y seguridad, malas decisiones gubernamentales han acrecentado la crisis que viven estos tres sectores, afectando a los más pobres de Honduras.
Presidente Xiomara, deje de hacerle caso a un montón de arrastrados y velones que seguramente tiene alrededor, que le dicen que todo está bien y que usted es la más popular del planeta, pues la crisis que vive el país en materia de salud, educación y de seguridad le está construyendo una lápida a su imagen y al partido que le llevó al poder.
Su prioridad debería ser darle medicamento a este pueblo enfermo, darle educación a esta infancia que está engrosando los batallones de las maras y pandillas y dar mayor seguridad reestableciendo el sistema del 911 y sacando los batallones de militares a las calles.
*Periodista
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