Familias campesinas ahora cocinan con biogás y producen fertilizante orgánico

Familias que viven de la agricultura dejan de cortar árboles para leña e importar fertilizantes, en dos departamentos del occidente hondureño, a partir de un programa de la cooperación internacional orientado a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

El proyecto se llama Empoderamiento de las Mujeres para la Acción Climática en el Sector Forestal, con financiamiento de Canadá e implementado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Consiste en la instalación de 14 biodigestores en territorios de La Mancomunidad de Municipios del Parque Nacional Montaña de Celaque (Mapance), Lempira y en municipios del suroeste de Santa Bárbara.

Utiliza tecnologías climáticamente, busca disminuir la deforestación, reducir la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y las enfermedades pulmonares producto de la exposición al humo en las cocinas de los hogares

En Lempira y Santa Bárbara se ejecuta este proyecto de la cooperación internacional, orientado a reducir los gases de efecto invernadero.

En ambos departamentos los bosques se han mantenido bajo presión por la extracción de leña para el hogar, pero al ser zonas de crianza de animales domésticos se acumulan los estiércoles que cuando no son tratados, se convierten en un foco de contaminación en el hogar.

Con la implementación de los biodigestores se aprovechan los residuos orgánicos, procedentes de actividades agropecuarias, principalmente el estiércol, para producir biogás o combustible y biol, fertilizante natural.

“También contribuye a la reducción de la deforestación del bosque debido al consumo de leña y a la vez ayuda al hogar a ahorrar tiempo y esfuerzo”, expresó José Antúnez, técnico de PROMUCLIMA.

El biogás es empleado como combustible en las estufas de gas, además, se obtiene un subproducto llamado biol, el cual sirve como fertilizante natural y contribuye a mejorar los rendimientos de los cultivos y a bajar los costos de producción, explicó.

Con financiamiento canadiense y apoyo técnico de FAO se ejecuta este proyecto en 12 municipios del occidente hondureño.

Para las familias de agricultores es un apoyo, “considerando que actualmente en el país los fertilizantes químicos han tenido aumentos”, valoró Antúnez. El objetivo primordial, es contribuir a reducir la pobreza y las emisiones derivadas de la deforestación y degradación de los bosques.

Además, fortalece las capacidades técnicas, productivas y comerciales de las comunidades rurales, mujeres y jóvenes en 12 municipios de los departamentos de Santa Bárbara y Lempira. (JB)

DATO
Este proyecto también ejecuta una serie de actividades complementarias como los sistemas silvopastoriles, que junto con la instalación de un biodigestor permiten ahorrar tiempo en los trabajos domésticos. Mejorar las condiciones de vida e indirectamente beneficia a los pobladores reduciendo los impactos negativos del cambio climático.