No quería mirar Luis Campos, asesor deportivo del París Saint Germain, al lado de Nasser Al Khelaifi, el presidente, cuando el Rennes marcó el 0-2 al inicio del segundo tiempo en el Parque de los Príncipes, entre los gestos de resignación de Kylian Mbappé y Lionel Messi, lo único apreciable, en una versión reducida a nada constantes, de un equipo que transita sin alma hacia el título de la Ligue 1.
Rennes frena al PSG