Por: Carlos Medrano*
El Partido Nacional de Honduras, se encuentra en una encrucijada muy peligrosa. O se limpia de todo el liderazgo que gobernó con el expresidente Juan Orlando Hernández -hoy acusado de narcotráfico en tribunales de Nueva York- o continúa con los actuales directivos que lo llevarán a la ruina política y a punto de desaparecer.
Después de la desastrosa derrota sufrida por el partido de la estrella solitaria, a pesar de tener mucho dinero para antes, durante y después de las elecciones, publicidad y todo el aparataje estatal para seguir en el poder por las buenas o por las malas, el pueblo ya había tomado una decisión, ¡Fuera JOH!
De ese odio a Hernández Alvarado, la alianza se aprovechó de esa coyuntura y ganó con un mandato contundente.
Pero después de una derrota tan vergonzosa y un liderazgo que hizo culto a la corrupción pública, pensamos que lo lógico era renovar todos sus cuadros, colocar caras nuevas dentro de su autoridad partidaria, ubicar en los departamentos líderes con perfiles nuevos y sin mancha, pero, todo lo contrario, el pasado liderazgo se ha aferrado al partido como “garrapatas”.
Desde “Pepe” Lobo comenzó el desastre político de los cachurecos, en medio de escándalos de corrupción como el propinado al Instituto Hondureño de Seguridad Social que llenó de vergüenza a este instituto político. Por culpa de esos desalmados murieron muchas personas que no encontraron auxilio médico.
“Pepe” Lobo con su sonrisa irracional cuando le preguntaron sobre este escándalo aseguró que él supo de este acto deleznable, pero que no dijo nada para no afectar a su partido político y a su delfín, Juan Orlando Hernández.
Hoy pese a los escándalos de corrupción en su administración, a su esposa acusada por actos irregulares y a tener un hijo procesado y encarcelado en EEUU por narcotráfico, Pepe Lobo goza de plena impunidad.
Luego gana las elecciones otro nacionalista, JOH, protagonizando varios escándalos, en medio de uno de los momentos más difíciles en la historia de Honduras al llegar la pandemia COVID-19, la compra de insumos y los hospitales móviles sobrevalorados.
JOH arrastró a su partido a apoyar una reelección ilegal, orquestó concesiones y privatizaciones lesivas al país, a tal grado que hoy estamos pagando las consecuencias económicas del desastre dejado por su administración, apoyada por su instituto político.
El Partido Nacional debe de hacer una profilaxis urgente, antes que el descrédito sea tal que no logre levantarse de todo lo ocurrido en 12 años y le ocurra lo que el Partido Liberal está experimentando.
No hay duda que muchos líderes actuales están utilizando al partido de la estrella solitaria como escudo o más bien como defensa ante las posibles acusaciones que se ciernen contra estos líderes que creyeron que Honduras era su finca o su potrero en donde podrían hacer lo que se les antoja.
Si realmente quieren al Partido Nacional estos líderes políticos actuales deben de renunciar a sus cargos, desaparecer del espectro político y enfrentar los probables juicios con estoicismo y valor.
Apartarse estratégicamente del Partido Nacional le dará oxigeno a este instituto político, quien deberá renovar sus cuadros, poner a figurar a gente joven y talentosa y buscar la presidencia bajo nuevos principios y valores, de los que tanto careció las dos pasadas administraciones nacionalistas.
La derrota del PN seguirá a la “vuelta de la esquina” sino se limpia al partido de las secuelas dejadas por 12 años de desastre y corrupción pública.
*Periodista
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