Según informe de ASJ: Pérdidas de energía en 2022 fueron de L 18,213 millones

La crisis de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) y el subsector eléctrico sigue drenando las finanzas del Estado y los usuarios pagaron más por kilovatio hora (KWh) en la tarifa residencial que los habitantes de ciudades como Nueva York, Houston o Chicago, según la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ)

De acuerdo con el informe “Estado de país 2023: la realidad del subsector eléctrico en Honduras”, la tarifa promedio por KWh muestra tendencia al alza en los últimos años. Entre junio de 2018 y diciembre de 2022, eta aumentó en 60 por ciento. A junio de 2022, la tarifa residencial promedio en el país era la tercera más alta de la región Centroamericana.

Los hondureños pagaron más por KWh (USD 0.233 por KWh) que lo que pagaron residentes de las ciudades de New York, Houston y Chicago en 2022 (Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos).

Además, Honduras es el país de Centroamérica con el precio de la energía más alto para los negocios, lo que impacta en gran manera la atracción de nueva inversión que genere empleos.

Recalca que las pérdidas de energía sumaron 18,213 millones de lempiras, la cifra más alta de los últimos seis años y, pese a que se lanzó el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas (PNRP) para el cual se destinaron 1,515 millones, solo 354 millones fueron ejecutados.

Al igual que con las pérdidas, la tendencia creciente de mora continuó, ya que a diciembre de 2021 cerró en 13,845 millones y para 2022, 14,928 millones. El 30 por ciento de todos los usuarios estaban en mora. Dentro de cada sector, el gubernamental presenta un porcentaje de clientes más alto en mora del 89 por ciento; el industrial, 84 por ciento; comercial, 43; y residencial, 28 por ciento

En cuanto a cobertura, 13.7 por ciento de los hogares seguían sin acceso a la energía, esto equivale a 367,304 viviendas e impacta a más de un millón 500 mil personas.

Por otra parte, según la ASJ, la capacidad del sistema eléctrico nacional para suplir la demanda nacional ha estado en crisis durante la última década. En 2022, comparado con 2021, el racionamiento de energía aumentó en 15 por ciento.

CONCLUSIONES:
Las expresiones de interés de encontrar soluciones y la atención dada a la problemática del subsector eléctrico, que ha mostrado el actual gobierno, son esperanzadoras. Sin embargo, los resultados en el desempeño no han sido contundentes. En 2022, las pérdidas y mora de la ENEE siguieron su tendencia de aumento. Por otra parte, la exclusión al servicio disminuyó mínimamente, mientras la tarifa que pagan los usuarios incrementó y el número de apagones aumentó. Además, no hay información pública de los avances para asegurar el suministro en el futuro y a precios competitivos. Cabe resaltar que el presupuesto de la ENEE para 2022 fue más alto que lo asignado a salud y seguridad juntos. En la trayectoria que sigue el subsector eléctrico, queda por ver si el mismo enfoque de última década -que ha consistido en una inyección interminable de capital a la ENEE- funcionará esta vez.

Fuente: ASJ-Manitoba Hidro